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La desmaterialización de los productos

Como afirma Kolf Kreibich (2002): “hoy en día, la producción y el consumo están ligados a gigantescos flujos de materiales, energía y contaminantes que ya sobrepasan los límites de impacto de los ecosistemas locales y regionales, agotando la capacidad de carga del planeta en su conjunto”.

En este sentido cabe destacar que muchos de los avances tecnológicos actúan en favor del medioambiente, conduciendo constantemente hacia un uso racional de las materias primas a través de diseños más eficientes. De la tridimensionalidad a la bidimensionalidad. De los viejos productos robustos, pesados y con volúmenes inmensos a los nuevos productos pequeños, con espesores delgados, a los microchips, las pantallas digitales y los soportes cada vez más resistentes plasmados en materiales inteligentes.

En la nueva cultura material se ha pasado de computadoras con grandes monitores y CPU a notebooks, netbooks y computadoras “all in one” que integran el PCU al monitor en una única pieza. Por su parte el TV pasó de ser una caja cuadrada para ser apenas una delgada superficie plana de alta definición. La información, que antes ocupaba grandes toneladas de papel e implicaba gastos de logística y tiempo para ser transportada, ahora es conducida por red o a través de microchip.

La misma comparación podemos trasladarla al mundo de los muebles, una de las tipologías de productos que más se ha visto modificada con el reemplazo de equipamiento robusto fabricado en maderas nobles, pesadas, macizas y con grandes trabajos de ornamento a mobiliario con diseños más etéreos, de líneas rectas, espesores finos y materiales compuestos como las maderas reconstituidas, las placas aglomeradas, los plásticos ultra livianos y los metales de aleaciones especiales.

Accesorios, vajilla, electrodomésticos, sillas, equipamiento hospitalario, vehículos, calzado y hasta herramientas para la construcción han evolucionado en diseño y función.

El plástico ha sido el material estrella en todo este proceso, gracias a su capacidad infinita para adaptarse a múltiples formas (bajo diversas tecnologías) con un sin fin de colores, texturas, espesores y resistencias mecánicas.

14.1. Evolución aproximada en imágenes de los televisores:

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Enzio Manzini en su libro “Artefactos” afirma que “la disminución dimensional de ciertas partes funcionales ha conseguido superar el umbral tras el cual para nuestros sentidos, el componente se hace ilegible o hasta desaparece”. “La tendencia a la miniaturización se encuentra estrechamente ligada a la tendencia a la integración de funciones. Todo componente en el producto de la fase mecánica clásica desarrollaba una función muy concreta y el producto final era el resultado de la unión entre estas diferentes partes monofuncionales. En cambio, los nuevos materiales y en especial aquellos poliméricos permiten producir componentes con geometrías muy articuladas y capaces de integrar funciones diferentes. De esta manera el producto final resulta compuesto por un número inferior de partes con evidentes ventajas en términos de reducción de peso y sobre todo, en términos de reducción de tiempos de montaje”.

14.2. Evolución aproximada en imágenes de la cámara de fotos:

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Finalmente cabe mencionar otros dos fenómenos ligados al tema de la miniaturización:

¿ El de la multiplicación de prestaciones, generalmente evidenciado en las áreas de productos duraderos, como la de electrodomésticos, transportes, maquinaria, etc.

¿ La generación de productos de tan bajo costo que empujan el mercado hacia un uso descartable de los mismos. Esto pasa comúnmente con los gadgets que son aquellos objetos dotados de una gran complejidad tecnológica destinados a generar interés y curiosidad por periodos muy cortos.