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LA FIGURA DE HERMEN ANGLADA CAMARASA COMO AGLUTINANTE: Tito Cittadini, Gregorio López Naguil y Aníbal Nocetti

El sábado 6 de septiembre de 1913 el diario La Almudaina recogió un artículo de Pedro Ferrer Gibert titulado "Ilustres pintores, huéspedes hoy de Mallorca". Bajo el subtítulo "La Meca de los Pintores" se hacía referencia a la presencia de un núcleo de artistas extranjeros que se habían establecido en el Port de Pollença y en la Cala San Vicenç, en este último sitio se alojaron en la improvisada pensión de Can Niu, ya que a principios del siglo XX, Mallorca no contaba con establecimientos hoteleros , de modo que las fondas resultaban mucho más económicas para una estada relativamente larga: Y en este sitio predilecto es donde ha ido a buscar asuntos e inspiración toda una pléyade de pintores que abandonaron la capital del Arte –la artificiosa París- para zambullirse en un baño de naturaleza.

Haciendo un repaso a los pintores entrevistados por Pedro Ferrer que fue acompañado de los pintores Antoni Gelabert y José Singala y por el fotógrafo Guillem Bestard, permitió difundir una realidad que se estaba consolidando en los últimos años: la presencia de artistas foráneos.

El listado comienza con Eugenio Mossgaber-Gerhardy, alsaciano y residente en París, para pasar a continuación a Adolfo Behrman, ruso formado en Munich; madame Khvoshinsky oriunda de Praga y formada igualmente en Munich junto a Angelo Jank. Los mejicanos Jorge Enciso y Roberto Montenegro; los argentinos Gregorio López Naguil, Tito Cittadini, Roberto Franco y Atilio Boveri. De todos modos, el número de artistas latinoamericanos es mucho más extenso, ya que cabría añadir a Jorge Bermúdez, Alfredo González Garaño, Felipe Bellini, Roberto Ramaugé Aníbal Nocetti, Octavio Pinto, todos ellos argentinos, el mejicano Adolfo Best Maugard y los uruguayos Pedro Blanes Viale, Carlos Alberto Castellanos, Andrés Etchebarne Vidal y Humberto Causa.

A partir de este momento y dentro de un exagerado localismo, la crítica contemporánea comenzó a hablar de Escuela de Pollença para referirse tanto a los artistas extranjeros como locales que trabajaban en Pollença en la primera mitad del siglo XX, incluyendo desde Anglada Camarasa hasta Dionís Bennàssar.

Las corrientes historiográficas de corte tradicional y conservador, insistieron con posterioridad en la denominación de escuela, incluso cuando uno de los supuestos miembros, como es Tito Cittadini ,en la Revista del Círculo de Bellas Artes, y en concreto en su sección Pretextos intentó desmitificarla. Si bien reconoció la validez de los artistas que trabajaban en Pollença, consideró más oportuno denominarlos "Seguidores" o "Discípulos" de Anglada Camarasa.

El artículo de Ferrer Gibert tuvo un peso considerable y el subtítulo, "La Meca de los Pintores" se utilizó con posterioridad tanto en Mallorca como en Argentina para referirse a los pintores de paisaje.

El periodista mallorquín Joan Torrandell, residente en Buenos Aires publicó diversos artículos sobre el tema que fueron reproducidos en Palma: No pasa un año sin que los pintores subvencionados por el Estado que se hallan en Europa, realicen un viaje a la tierra mallorquina. Esta ha adquirido entre ellos un renombre prestigioso, hasta el punto de que he hablado con muy pocos candidatos a las bolsas de viaje, oficiales o particulares que no tengan presente a Mallorca para ir a admirar sus bellezas, cuyos elogios han oído a los pintores que les han precedido en sus estudios europeos.

Incluso en el año 1963 el Diario de Mallorca publicó un resumen del artículo de 1913, considerando que desde hacía cincuenta años Mallorca era "Meca de los Pintores", con lo cual se sobreentendía que lo era a principios de la década de los años sesenta

El mes de septiembre de 1913, Hermen ANGLADA CAMARASA se hallaba de vacaciones en Mallorca, isla que había visitado por primera vez en 1909 gracias a las informaciones obtenidas en París por parte de Francisco Bernareggi.

Desde el año 1894 el artista catalán residía en París y hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, su mundo se hallaba ligado al cosmopolitismo y el lujo. Paralelamente, durante estos años se habían producido los primeros contactos con Argentina, siendo decisiva la "Exposición Internacional del Centenario donde fue distinguido con el Premio de Honor y la Medalla de Oro. Por estos motivos acaparó la atención de la prensa rioplatense: El más observado y, sin duda, el más discutido, es Anglada y Camarasa, cuyas obras fuera de catálogo, figuran en el salón XX, que debería pertenecer a Alemania. Es casi una exposición individual, donde el originalísimo artista está representado de una manera favorable para el conocimiento y el estudio de su producción. Es innecesario señalar que esta última no resulta desde luego muy persuasiva, y que la mayoría del público, acostumbrado al examen rápido y superficial, no tiene sino una impresión de asombro casi molesta. La fastuosidad de la coloración de Anglada y Camarasa y la originalidad de su técnica son, en efecto, casi desconcertantes; es, más que una prodigalidad, un derroche de colores y de manchas vívidas, una orgía de contrastes atrevidísimos, una licencia de fantasía desencadenada, que, cuando no empuja inmediatamente a la crítica burlona, deja al espectador molesto por una sobreabundancia de impresiones.

A partir de este momento las relaciones con Argentinas fueron cada vez más profundas, y tal vez por ello, los becados argentinos en París acudieron a su academia.

Ricardo Güiraldes se recrea sobre los años vividos en París y como Anglada evocaba la isla de Mallorca: Era la época de la Rue Ganneron, de la academia Bitti, de las noches de charla en Magic City. Nuestro entusiasmo rodaba como una calesita en torno a Anglada, a quienes oíamos comentar lo que había transpuesto o transpondría a sus telas.

Vivíamos en París nocturno, entre focos de luz contradictorios y faldas femeniles sombreadas de lujosos colores…

Anglada solía evocar Mallorca. Entonces nos parecía que su pintura se transformaba en montañas, en bahías, en peces. Una primavera de almendros florecidos, de cielo africano, de rocas salvajes, una frescura salobre de mar, castigaba nuestro vigor siempre listo para encabritarse.

Como ya se ha señalado oportunamente, durante el verano de 1913 Anglada Camarasa vivó en la Cala San Vicenç, circunstancia que fue aprovechada por la prensa para reseñar los éxitos del visitante catalán y su repercusión en revistas como Mundial Magazin: Su obra conquistó de un golpe mi escepticismo. Ella constituye la más grande lección de estética de nuestros tiempos, lección tanto más importante si se considera el estado de indecisión, de inferioridad en que se encuentra la pintura contemporánea.

Hasta su emplazamiento en el Port de Pollença, la prensa mallorquina recogió puntualmente noticias sobre el artista, algunas de ellas vinculadas a la guerra inminente y otras simplemente a su pintura. Un ejemplo de las primeras, lo hallamos en un artículo publicado en un periódico de Barcelona, donde más que hablar de su exposición, se hace hincapié en que el dinero obtenido por la venta de entradas iría destinado a las viudas y huérfanos de la guerra: La idea es generosa y nuestro Ayuntamiento ha cedido unánime el Salón de la Reina Regente y salas contiguas del Palacio de Bellas Artes para que sean colocadas las grandes telas que figuraron en la Exposición de Venecia.

El artista destina el producto de las entradas al socorro de las viudas e hijos de artistas franceses muertos en los campos de batalla.

El segundo tipo de noticias, trata, por ejemplo, sobre la "Exposición de Venecia" y el especialísimo tratamiento en la temática femenina, que fue definida dentro de una estética simbolista a partir de unas supuestas categorías que ayudarían a la definición de este concepto: Los lienzos muestran hembras suntuosamente vestidas –ostentación maravillosa de atavíos exóticos, que se destacan, sobre extraños fondos, bajo la claridad violenta de la luz eléctrica-, y hay en ellos tipos de un realismo sorprendente, que en su sensualismo ondulante y en esas curvas nerviosas llevan ocultos los misterios de una promesa o la brutalidad de una burla.

La prensa mallorquina se dejó llevar por aspectos anecdóticos, al margen de su producción artística. El mes de julio de 1914 en el juzgado de Sant Llorenç Savall recuperó la nacionalidad española y cuando el 3 de agosto, Alemania declaró la guerra a Francia, Anglada Camarasa ya estaba instalado en Mallorca, aun cuando las noticias fuesen contradictorias. Una nota en el diario ABC de Madrid y reproducida en La Almudaina, hacía pensar que se hallaba en campo de batalla junto al ejército francés: Llegó la guerra, y Anglada se vistió el capote, tomó la bayoneta y acudió al puesto que le correspondía frente a los enemigos de Francia.

Dejó la paleta para coger el fusil. A estas horas es posible que haya derramado sangre. Esperemos que no.

Si vive, en las largas noches de campaña, mientras hace el servicio de centinela para defender la bandera tricolor, es posible que sonría recordando lo bien que adornan sus cuadros la escalera del Salón Nacional.

Días después, Francisco Bernareggi envió una carta al periódico, escrita por el mismo Anglada Camarasa desde el Port de Pollença y con fecha del 7 de septiembre. De esta forma, no sólo le localizamos en Mallorca, sino que además se explican los motivos que en su momento le llevaron a naturalizarse francés: … si me naturalicé francés, fue debido únicamente por razones de carácter puramente íntimo que nada tienen que ver con el arte pictórico ni con mi carrera artística. Cuando dichas razones o necesidades fueron satisfechas, tomé de nuevo la Nacionalidad Española y es a causa de este hecho que nada tengo que ver con los acontecimientos de la guerra actual, ni ningún deber a cumplir vis a vis de la Nación Francesa, nación por la cual guardo simpatía y admiración merecida por haber enseñado al hombre los sentimientos de derecho y libertad.

La carta del ABC causó un fuerte impacto, ya que Alexandre de Riquer, contestó igualmente la misiva: Según carta suya dirigida a don J. Parés, el discreto, amable y bien conocido dueños del salón de exposiciones de la calle de Petrixol en Barcelona, fechada en Pollensa, el 22 de septiembre, Anglada, prosigue en las Baleares, siendo su dirección, Anglada Camarasa, Hotel Continental, Palma.

Desde 1914 y hasta el estallido de la Guerra Civil, Anglada vivió en el Port de Pollença donde se introdujo de lleno en el tema del paisaje. Su técnica experimentó cambios y a pesar de mantener la preocupación por el color abandonó el uso de transparencias y optó por un tipo de pintura mucho más matérica.

El paisaje se convirtió en una fuente inagotable de inspiración y a pesar de tomar notas del natural, la mayor parte de sus realizaciones no obedecían a un lugar concreto. Se trata esencialmente de partir de una idea que se transporta a la tela.

Para llegar a una producción tan significativa, así como a su reconocimiento internacional, partió de unos principios personales sobre la técnica de la pintura: la necesidad de conocer exhaustivamente aquello que se pretende reproducir. Si bien es una apreciación fundamentada en los principios teóricos del simbolismo, supo darle continuidad tanto en la producción pictórica como en sus escritos: la realidad se ve mucho mejor si uno está firmemente plantado en la tierra (…) el estarme en esta isla no es un capricho, un deseo de vivir apaciblemente vegetando (…) el amor al ritmo de la forma, del arabesco en que estas formas se enlazan, del equilibrio que se establece en la proporción de las masas; del justo cerco de la composición que la encierra (…) es lo que en esta isla estoy buscando para mejorar mi obra.

Si bien adoptó una actitud alejada de los ambientes de bohemia parisinos, así como de la inmovilista intelectualidad mallorquina, se produjo una situación un tanto peculiar, ya que desde su estudio del Port de Pollença expuso en las principales capitales europeas y americanas, obteniendo un importante reconocimiento por parte de la crítica especializada y que no fue indiferente en Mallorca.

Una de las primeras exposiciones que reseñó la prensa local, fue la realizada en el "Palacio de Bellas Artes" de Madrid: Invitado oficialmente a la exposición que en breve va a ser inaugurada en Madrid, ha renunciado Anglada la distinción de que se trataba de hacerle objeto, perdiendo seguramente con ello la Medalla de Honor, que nadie hoy en España podría disputarle. Declina todo ello en favorecer, en lo que de él depende, a las compañeras de los artistas que perdieron a su esposos y a los niños que quedaron sin padre….

En esta exposición presentó numerosas telas realizadas en Pollença, incidiendo en la cuestión de la luz y el color: Véase en esta tela, además de las cualidades que distinguen y caracterizan a Anglada en su fractura, un acierto tal en el colorido y en los matices, que desde luego se adivina y se ve palpitar nuestro ambiente, la luz dorada de Mallorca.

Seis años después, Buenos Aires no había olvidado el impacto causado en la "Exposición Internacional del Centenario", y por este motivo, en la "Sala Piñero" del "Museo Nacional de Bellas Artes" se celebró una exposición de 17 telas procedentes de colecciones particulares, aduciendo como motivos que justificaban la exposición, el que su arte ha roto con todos los principios clásicos de la pintura y hoy se encuentra como Mallarmé se encontró a su hora con respecto a las fórmulas poéticas, en el plano difícil de una consagración prematura…

Debido al origen de las obras presentadas, así como haciendo un repaso al listado de las mismas, comprobamos que ninguna de ellas corresponden a la producción mallorquina, a la vez que desde el punto de vista del arte argentino, no deja de ser un reto que una institución oficial realizase una muestra destinada a un artista extranjero en un momento en que intentaban potenciar el arte nacional.

Referente a la participación en la vida cultural mallorquina, ocasionalmente participó en actos públicos y exposiciones colectivas o individuales. Nos hallamos, de todos modos, ante una serie de acontecimientos delante los cuales debemos detenernos, sobretodo por la repercusión que en un momento dado pudieron tener en el ambiente cultural de la isla. Nos referimos a la intervención en el jurado de las primera y segunda "Exposición Regional de Arte", la compra de dos de sus cuadros por parte del Ayuntamiento de Palma, la primera exposición individual en Mallorca y la participación en la Misión de Arte en Argentina.

En el año 1920 se celebró la "Primera Exposición Regional de Arte", organizada por el Ayuntamiento de Palma a propuesta del regidor Fernando Pou, con la finalidad de reunir obras de todos los pintores de la isla para un futuro Museo de Bellas Artes, a la vez que promocionar la pintura, escultura y el dibujo en unos momentos en que Mallorca tenía un mayor reconocimiento: Mallorca, la llamada con razón Meca de los Artistas, la isla de la luz y del color que, copiada por los pinceles más prestigiosos, llevó la alegría de nuestro sol hasta las tierras más lejanas y brumosas reclamaba este certamen, esa glorificación en el propio solar

El presidente del jurado fue Hermen Anglada Camarasa y los otros miembros José Maria Tous i Maroto y el abogado y regidor del Ayuntamiento, Joaquim Pascual. La formación del jurado fue la causa del primer conflicto ya que Juan Llinás, Eliseo de Riquer, Pilar Montaner de Sureda, G. Méndez Vigo, Pedro Cáffaro, Francisco Rosselló, Juan Fuster, Pablo Morey Grallo y Eugenio Mossgaber firmaron un manifiesto solicitando que junto a Anglada Camarasa, formasen parte Alexandre de Riquer y Gabriel Alomar, afirmando que el actual jurado era incapaz de juzgar las obras.

Ahora bien, este documento no puede considerarse del todo fiables si lo analizamos comparativamente con la carta que el 23 de junio publicó Eliseu de Riquer: no recuerdo haber obrado tan equivocadamente firmando un documento donde me era vetado mi voto toda vez que se refería a una persona de mi familia; únicamente una lamentable confusión puede explicar el hecho; pues solo firmé o creí firmar, un documento donde hacía constar mi conformidad en retirar mis apuntes de la sala de Exposición, en caso que se tramitara legalmente dicho documento…

Se presentaron aproximadamente unas 130 obras y se admitieron 70. Dentro de los participantes destacan Antoni Gelabert, Joan Fuster, Pilar Montaner, Joan Fuster Valiente, Tito Cittadini, Cristóbal Pizá, Clemente Garau y Francisco Rosselló.

Si bien el certamen comenzó de manera conflictiva, igualmente lo fue el resultado final: -¡Qué desgracia!. Lástima que una exposición que abría serie en Palma haya tenido tantos accidentes que niegan a la primera prueba tan halagador proyecto.

El momento de mayor tensión vino dado por el premio otorgado a Tito Cittadini, con la obra "Herida de la montaña" y correspondiente a la sección segunda. La Almudaina recogió diariamente y durante casi un mes las réplicas y contrarréplicas hacia las decisiones de un jurado que había otorgado el premio a uno de sus discípulos: Pero si se veía más claro que la luz, que esto acabaría en aquello de, a los míos con razón o sin ella. Y ¡viva la libertad absoluta! pero muera el que no piense igual que pienso yo. Valorización de la forma y del color…Todo lo demás quédese para aquellos infelices bohemios estudiantes en la Academia de San Fernando que es bagaje inútil.

Juan Sureda Bimet tildó la decisión de Anglada Camarasa de "dictadura del arte", provocando la respuesta inmediata por parte de Tito Cittadini: las imperfecciones de organización y deficiencias de reglamento, trajeron como consecuencia la saludable dictadura –el señor Sureda podrá registrar en la historia muchas dictaduras saludables- que supo hacer triunfar el talento, la sinceridad, la fuerza emotiva, todas esas pequeñas cosas que no se aprenden ni simulan las tuvieran en mayor número y dosis, los que por ser meros principiantes. Lástima!… menudearán las dictaduras como esta y no estaría el mundo tan plagado de mediocridades consagradas, de mistificadores, de engañados, de ídolos pasajeros, que el público borrego en parte, en parte mareado por las complicadas y huecas lucubraciones de muchos críticos suele recoger de las manos de jueces heterogéneos…

Sureda Bimet continuó rechazando la actuación del Anglada y la defensa que había realizado de sus discípulos y amigos: …Y no nos cansamos de repetir que en Arte toda dictadura, todo hombre que se proclama definidor, con coacción, e imponga valiéndose de cargo oficial, el ideal, su emotividad, los medios para manifestarlos deben ser libres, muy libres.

Artistas extranjeros como Reinhald Westman solicitaron retirar las obras alegando falta de garantías del jurado, así como del Ayuntamiento de Palma como organizador de la muestra , actitud que se observa igualmente en artistas mallorquines como Joan Antoni Fuster i Valiente: …nos extraña la falta de hermandad, la desigualdad técnica, la gran distancia espiritual que separa unas obras de otras.- Hablamos del criterio único y del fallo emitido por el señor Anglada. Hablamos de la sana dictadura. Es evidente que, uno de los mayores pecados fue la elección y aceptación de las obras…

La disputa quedó más o menos diluida con una carta de Juan Sureda Bimet, quien admitió haber iniciado la actual controversia, afirmando que sería el público quien habría de reconocer por si mismo las "dictaduras". Este hecho coincidió con la publicación de las disposiciones generales para la celebración de la "Segunda Exposición Regional de Arte", que en principio se debía celebrar el 11 de mayo de1921.

Esta segunda exposición quedó abierta en las salas de la Biblioteca Provincial el 25 de junio de 1921 y desde la prensa liberal como El Día, comenzó anticipadamente el conflicto por dos motivos concretos: el considerar que Mallorca no contaba con una escuela pictórica y en segundo lugar porque en la exposición se podrían haber incluido arquitectura, mobiliario, indumentaria, orfebrería e incluso literatura: …no puede decirse que tengamos escuela pictórica, en cambio las artes de índole social ofrecen en Mallorca un potente valor de tradición. La arquitectura urbana y rural, la indumentaria, el mobiliario, hasta la orfebrería y en general todas las artes suntuarias, tienen en nuestro país brillante ejecutoria…

Lo que obvia el artículo es la composición del jurado: Hermen Anglada Camarasa como presidente y Tito Cittadini, Francisco Bernareggi, Bartomeu Ferrà y Joan Antoni Fuster i Valiente, composición que se publicó el 12 de junio. Es decir, que después de la polémica que un año antes había tenido lugar por la supuesta "dictadura del arte", no simplemente Anglada volvía a presidir el jurado, sino que además contó con el apoyo de dos de sus amigos personales.

En esta oportunidad se presentaron unas 70 obras, de las que se admitieron 42. Un considerable número de las mismas pertenecían a artistas argentinos o que trabajaban y vivían en Pollença como es el caso de Gregorio López Naguil (argentino), Francisco Vecchiolli (argentino), Aníbal Nocetti (argentino), Mossgraber (alemán residente en Pollença) o Llorenç Cerdà (pollensín), aspecto que no pasó desapercibido: Una cosa observamos y no hemos de omitirla: una marcadísima tendencia hacia la escuela que podríamos llamar americana, que a juzgar por la actual exposición va rápidamente adquiriendo predominio sobre los mallorquines.

Tous i Maroto, retoma el artículo de Ferrer Gibert del año 1913 para hacer hincapié en dicha situación y se apunta a … una pléyade de distinguidos pintores americanos, argentinos particularmente, que nos ofrecen una visión nueva de nuestra tierra…

Los aspectos técnicos y una temática limitada una vez más al paisaje fueron cuestionados ante la más que evidente falta de alternativas: Unos aspiran evidentemente a revelar Mallorca. ¿Cómo? Por medio de la luz y el color transportados a sus telas; por medio también de los temas. Pero, ¿es qué en Mallorca no hay más que luz y color? ¿Es que un tema por si solo expresa algo, ni siquiera a si mismo, profundamente? ¿Es que ya no se puede decir nada más con los pinceles?.

En esta oportunidad hubo una mayor diversificación por parte del jurado. Por un lado el premio de "Pintores mallorquines" recayó en Cristòfol Pizà con la obra "Acacias" y Welti destacó en la sección de pintores extranjeros. A fin de evitar la problemática del año anterior, La Almudaina publicó el resultado de las votaciones, especificando los votos de cada uno de los miembros del jurado. De este modo, y sin mayores controversias desde finales del mes de julio de 1921, la prensa dejó de hablar de la "Segunda Exposición Regional de Arte".

Continuando con la intervención de Anglada Camarasa en la vida cultural mallorquina, el año 1923 el Ayuntamiento de Palma adquirió dos obras, a la vez que el regidor Fernando Pou reconoció públicamente la ignorancia popular respecto al artista.

Esta circunstancia coincidió con su nombramiento como jurado en la "Exposición Internacional de Arte" en Pittsburg , motivo por el que en el Mediterráneo Hotel se le organizó un banquete homenaje en el que estuvieron presentes Joan Alcover, Gabriel Alomar, Jacinto Grau, Ricardo Baeza, Francisco Bernareggi, Villalonga Olivar, Isern y Junyer. Simplemente fue un reconocimiento a un artista de renombre que desde hacía años había elegido Pollença como sitio donde desarrollar sus innovaciones pictóricas.

A finales del año 1924 expuso en el Salón árabe de "La Veda" retratos de mujeres y pintura de paisaje. La exaltación de la prensa destacó reiteradamente el tratamiento de luz y color, pero ante la falta de informaciones fidedignas, articulistas como José Vives Verger cayeron en errores que permiten constatar la falta de rigurosidad: Hace más de veinte años que el señor Anglada eligió Pollensa, como su residencia fija. El contacto de su espíritu, con la naturaleza de Mallorca, ha hecho que brotaran obras bellas, que al ser expuestas en el extranjero, han contribuido a afianzar su renombre…

Es posible constatar la falta de una verdadera crítica artística que fue substituida por periodistas aficionados, con argumentaciones maniqueas respecto al arte y la literatura: Siente Anglada por Mallorca, en especial por Pollensa, una predilección tan extraordinaria que cabe suponer si realmente prisionero de la clara diáfana, nacarada luz de la isla, hincó para siempre en esta tierra la rodilla el fogoso corcel de su fantasía rendido a la soñada belleza, y tiene tanta más significación ese irresistible cautiverio cuanto el artista, no a semejanza de los que entregándose a la impresión del primer oteo renuncian a ignorados horizontes, sino que en la plenitud de su arte, ahíto de mundanismos hace de nuestra Roqueta su "Paraíso Terrenal.

A principios del año siguiente nuevamente expuso en "La Veda", aprovechando la crítica para destacar las peculiaridades de la obra y su postura alternativa a la vez que moderna, respecto a los movimientos europeos: Durant el període de calma que seguí a la revolta i efervescència de l’art rejovenidor que s’exterioritzà en el futurisme, cubisme, expressionisme, vorticisme o lo que li vulguen dir, cap pintura moderna produí una sensació més forta de permanència que la de H. Anglada Camarasa.

De todos modos, fue más un acontecimiento social que artístico y así lo demuestra el Banquete homenaje celebrado el 19 de enero en el Mediterráneo Hotel. De los discursos leídos destaca el de Francisco Bernareggi , que fue publicado en El Día: …La ponderación y la fantasía son la médula de su pintura. En cada nueva obra encontramos siempre retoños de modernidad – y digo modernidad en el sentido de renovación constante de inquietudes- sin recurrir a exotismos ni alardes snobs ultra vanguardistas…

A pesar de su costumbre de no intervenir en exposiciones oficiales españolas, el año 1929 participó en la "Exposición Internacional de Bellas Artes" de Barcelona, noticia que fue recogida en las páginas del diario local Pollensa: Ha salido para Barcelona, nuestro buen amigo, el eximio pintor señor Anglada, con objeto de instalar en el palacio Nacional de la Exposición de Barcelona la sala de pintura a él ofrecida, honor, que sólo han concedido a cuatro renombrados pintores españoles, entre ellos Zuloaga.

Igualmente, desde su estudio en el Port de Pollença continuó participando en acontecimientos internacionales, como por segunda vez la "Exposición Internacional" de Pittsburg, mientras el pueblo de Pollença le obsequió con homenajes populares como el ofrecido por el Pósito de Pescadores del Puerto de Pollença a principios de abril de 1936.

El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Barcelona, coincidiendo con la exposición que desde el mes de junio se estaba celebrando en "La Pinacoteca", cuyo éxito llegó a Mallorca gracias a la reproducción de artículos de La Veu de Barcelona , El Sol y El Día Gráfico que se reprodujeron en La Almudaina y La Última Hora . En estos artículos además de hacer un repaso a su producción, se destacó especialmente el cambio operado en su técnica: …Des de la guerra gran, l’artista ha viscut a Mallorca, en un ambient de llum i de pau. Des d’aleshores, començà a pintar paisatges amb una il.lusió nova. En l’exposició actual, hom pot admirar aquesta etapa darrera del mestre…

…El vivir en ella (Mallorca) no es un capricho, un deseo de vivir apaciblemente vegetando, que no podría vivir así el que por naturaleza es un hombre de lucha. La razón convincente del por qué me he quedado en Mallorca es bien sencilla. Un gran amigo mío escribió una vez sobre el amor al ritmo de la forma, del arabesco en que estas formas se enlazan, del equilibrio que se establece en la proporción de las masas; del justo cerco de la composición que las encierra. Todo esto fue por mi amigo hallado y seguido ante la contemplación de mi obra…

Hasta el año 1948 Anglada Camarasa no regresó a Mallorca, aunque desde hacía aproximadamente un año la prensa local y la especializada habían tratado en diversos artículos la importancia del artista, pero, evidentemente, sin hacer referencia a los motivos políticos que lo habían alejado de Mallorca y Barcelona.

Su regreso coincidió con una nueva exposición en "La Pinacoteca" de Barcelona, a la vez que se publicó la noticia sobre su regreso a Pollença, aludiendo a la añoranza por la luz, el color y el paisaje: Apenas regresado a Pollensa, forzado por la nostalgia de su luz y su color y preso del afán de captación de este milagro, Hermen Anglada llevó a la sala Pinacoteca de Barcelona, cuadros y dibujos…

Hasta su muerte en el año 1959 mantuvo una actividad intensa. En 1950 participó junto a Tito Cittadini en la "Exposición Internacional" de Pittsburg. El mismo año realizó una exposición antológica en el "Círculo de Bellas Artes" y se le concedió un nuevo homenaje coincidiendo con el Xº aniversario de la fundación de la mencionada institución.

Barcelona, Madrid y Buenos Aires, fueron algunas de las últimas ciudades en las que expuso. En el caso argentino la exposición fue organizada por la "Institución Cultural Española", concretamente en la "Sala Velázquez" a partir de las obras disponibles: …se trata de una muestra de suma importancia, si se recuerda el prestigio que ha rodeado a Anglada en nuestro país, desde que, en 1910, en la Exposición Internacional del Centenario, su vasto cuadro "Campesinos de Gandía", obtuvo la medalla de oro.

Tres meses después de la muerte de Francisco Bernareggi, el 7 de julio de 1959 moría en el Puerto de Pollença dejando tras de si la consolidación de un grupo de artistas que ayudaron a la difusión del paisaje de Mallorca, difusión que Anglada siempre hizo desde el internacionalismo.

Tito CITTADINI fue uno de los discípulos dilectos de Anglada Camarasa, uno de los primeros en seguirlo a Mallorca y de los que desarrollaron una carrera artística más notable e integrada en el ambiente cultural mallorquín.

Nació en Buenos Aires en el año 1886 en el seno de una familia de emigrantes italianos de sólida posición económica y cultural. Inició estudios de arquitectura y formó parte de grupos intelectuales como el de los Parera, integrado por jóvenes que se reunían en el taller de Alejandro Bustillo, ubicado en la calle bonaerense del mismo nombre y formado por Alfredo González Garaño, Carlos Ayerza, Alberto Girondo, Ricardo Güiraldes, Aníbal Nocetti y Adán Diehl, con quienes se reencontró más adelante en Europa y que como el mismo reconoció, este grupo, al margen de cualquier tipo de rutina: Llegó a ejercer marcada influencia en la orientación intelectual de las nuevas generaciones porteñas de aquel tiempo. Efectivamente: del ejemplo Parera, derivaron poco después, otras peñas artístico-literarias, tales como "La Púa" capitaneada por el poeta Zapata Quesada y "Martín Fierro" con Oliverio Girondo a la cabeza.

En el año 1911 se hallaba en París, después de haber abandonado los estudios de arquitectura y haber decidido dedicarse de manera exclusiva a la pintura. En esta ciudad estudió en la academia de Anglada Camarasa y gracias a éste conoció Mallorca. A pesar de tener previsto pasar el verano de 1913 en Mallorca, Tito Cittadini se adelantó y a principios de julio partió junto a dos mujeres artistas hacia la isla, situación peculiar, la de viajar con dos mujeres y que justificó como una consecuencia de la feria cosmopolita de Montparnase.

Una vez en Pollença y gracias a la mediación del fotógrafo Guillem Bestard, el grupo se estableció en el Puig de Maria después de haber conseguido la autorización del Ecónomo de la Parroquia, ante una situación que no deja de ser irregular.

En estas circunstancias, cuando el grupo formado por Hermen Anglada Camarasa, Gregorio López Naguil, Roberto Montenegro, Jorge Enciso y más adelante Adán Diehl llegaron a Mallorca, Cittadini ya había quedado impactado por el paisaje mallorquín y tal como se ha explicado en los artistas precedentes, con una visión de Mallorca marcada por el sueño y el paraíso perdido:… el canto de los payeses, subiendo de las eras en plena actividad, las voces y el rodar de los carros allá abajo en las callejas y la inefable sensación de vivir en un mundo sin trampas…¡maravilla!…Aquel primer contacto íntimo con Mallorca, con una Mallorca sencilla, rural, evangélica, ejerció sin duda una influencia decisiva en mi entera existencia y en mi obra posterior…

Con la llegada del artista catalán, Cittadini, se desplazó con el resto del grupo a la Cala San Vicenç, hecho que justifica que Ferrer Gibert lo haya incluido en su artículo sobre la "Meca de los Pintores", diciendo de él: Cittadini estudió en París con Anglada y aunque el maestro no de preferencia al paisaje, el gran amor que siente Cittadini por la naturaleza, le decidió a cultivar ese género de pintura…

Después de un viaje a Italia, ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, Cittadini se estableció definitivamente en el Port de Pollença, término en el que vivió hasta su muerte.

A pesar de la profunda integración en Mallorca, nunca rompió sus vínculos con Argentina, actuó como viceconsul entre los años 1925 y 1951 y expuso sus obras en muestras oficiales y galerías de arte. En el año 1916 viajó a Sudamérica y en el mes de agosto presentó 14 telas en la "Comisión Nacional de Bellas Artes" de Buenos Aires, donde destacan las de temática mallorquina: "Mallorca", "Peñascos de la Vall de Bòquer", "Picacho" y "Mañana en Mal Pas".

Siguiendo la sistematización de su obra, efectuada por la doctora Catalina Cantarellas Camps, podemos decir, que estas obras corresponden a sus primeros signos definidos, consistentes en la individualización del paisaje como tema, en el predominio del color y en la visión exaltada y conceptualmente panteista de la naturaleza. La total individualización del paisaje culmina hacia 1915 con la desaparición de las figuras humanas y una temática centrada en las montañas, barrancos, cuevas y acantilados. Es una representación exaltada conseguida a través de una visión grandilocuente con vistas deformadas y decorativas. Pero, este decorativismo no fue interpretado positivamente por la crítica argentina : …revelan un temperamento sensible al sortilegio de los colores –es la palabra- y un lamentable extravío de criterio con relación a la pintura. Su procedimiento de síntesis discutible como tendencia artística e impersonal como expresión de arte, habría de sufrir juicios más indulgentes si no se limitase el campo de la pintura a uno sólo de sus valores objetivos: el color…

Otras opiniones, menos duras, pensaron simplemente, que se trataba de paisajes imaginarios, sin considerar la transposición que estaba efectuando en las telas.

En el mes de noviembre expuso en Montevideo, en el salón de la Casa Moreti, Catelli y Mazzuchelli. Fue su amigo, el pintor uruguayo Pedro Blanes Viale el encargado de presentarlo, anticipando verbalmente el desconcierto de las obras presentadas:… ha sabido penetrar en el alma del paisaje balear, y lo ha hecho con exquisito gusto. La manera de concebir su obra y la forma con que esta ha sido realizada, nos demuestra su temperamento admirable, que ha sabido descubrir inapreciables bellezas…

Se trata, al igual que en Buenos Aires, de obras mallorquinas y que fueron mejor acogidas por la prensa, capaz de interpretar sus notas simbolistas: De toda la obra de Cittadini, admirable "de materia" emana un vigoroso realismo; pero la verdad del cuadro es una verdad interior de visión y de sentimiento y no una reproducción exacta de la naturaleza…

La sugestión de estas obras, fue llevada al "Club Social de Viña del Mar", en Chile, donde fue considerado como un verdadero representante del arte moderno. El mismo año, y antes de regresar a Mallorca, expuso una vez más en Buenos Aires, en el Salón de la "Comisión Nacional de Bellas Artes". A pesar de que el arte argentino considerase especialmente las escuelas española e italiana, la prensa insistió continuamente en el abuso que Cittadini hacía de la denominada "luz artificial" de Mallorca.

Paralelamente, en Palma, a finales de junio de 1917 participó en una exposición colectiva de "La Veda", de la cual destacan las obras de artistas latinoamericanos: Roberto Montenegro, Anibal Nocetti, Francisco Bernareggi y Tito Cittadini. Si bien "La Maja" de Roberto Montenegro fue la obra que gozó de mayores calificativos, Cittadini presentó 5 telas dedicadas exclusivamente al paisaje mallorquín.

Prácticamente toda la prensa prestó atención a este evento, destacando la crítica de Baleares, ya que refuerza la idea de "Meca del Arte": La Exposición resulta verdaderamente notable, pues en ella figuran cuadros, apuntes, dibujos y notas de los acreditados pintores extranjeros que, en Pollensa, la Meca del Arte de la Isla, tiene establecido su campo de operaciones, y de lo más florido de nuestros artistas isleños

En el año 1920 realizó la primera exposición individual, entre los días 18 y 30 de enero en "La Veda" bajo el título de "Algunas Visiones de Mallorca". Se trata de un total de 12 obras de paisaje, cuyos objetivos encontramos en el catálogo de la muestra: …Solo lo que se refleja en el espejo interior, lo que encuentra en el alma un acorde absoluto y profundo. Esta frase, constituye lo que Tito Cittadini denominó credo artístico y al que se mantuvo fiel a lo largo de su trayectoria. En definitiva, se trata de su consideración sobre el arte, la plasmación de la visión interior y que en este momento consiguió a través de una gama cromática amplia y contrastada, raramente monocroma, aunque puntualmente haya recurrido a las transparencias o empastes

Josep Maria Tous i Maroto dio especial relevancia al lema de Cittadini, que para él conforma la clave de la exposición: …tal es el lema del pintor al que sujeta sus aciertos en la resolución de los más difíciles temas; el artista los ha sentido, por eso hay una compenetración perfecta entre él y la naturaleza reproducida, y solo cuando aquella existe es cuando el artista refleja sus impresiones sobre la tela…

Para la revista ilustrada Baleares fue la exposición más importante que se había efectuado en la citada galería. Sus obras fueron clasificadas según el predominio de la luz o las visiones crepusculares. Tanto en un caso como en el otro, el artista llega a la exteriorización del paisaje interior tamizado por la luz al margen de la hora del día: puede considerarse como la más notable que aquí se ha verificado y como la más feliz interpretación de nuestra privilegiada naturaleza, motivo de constante admiración y estudio por parte de los artistas.

El éxito de esta exposición llegó a Argentina gracias a Gregorio López Naguil, quien envió desde el Port de Pollença los artículos de prensa, que fueron recopilados en una libro de pequeño formato publicada en Buenos Aires.

El mismo año participó en la controvertida y ya referida "Primera Exposición Regional de Arte" con "La herida de la montaña", por la que fue galardonado con el primer premio a la vez que pasó a formar parte de la dialéctica surgida en torno a la exposición. En la segunda edición, debido a que fue miembro del jurado, presentó fuera de concurso "Abril en el Valle".

Continuando con el año 1921 y a pesar de las reservas con que las obras europeas llegaban al "XI Salón Nacional de Buenos Aires", Tito Cittadini obtuvo el primer premio con la pintura "Tarde", que no dejó de ser criticada por el sector que defendía una pintura nacional a la vez que rechazaban el excesivo empaste: En todo caso es incontrovertible, cualquiera que sea el carácter de verdad que quiera darse a las nuevas teorías, que la mayor cantidad de un color no aumenta su calidad y que la solidez de una obra tampoco corresponde a la cantidad de material empleado. Sostener lo contrario es admitir una noción bárbara. Y ésta es la objeción que no podemos dejar de hacer al señor Cittadini.

Los años siguientes, y por lo que respecta a los vínculos con Argentina, su presencia fue similar a la de otros artistas residentes en Mallorca. El año 1922 participó conjuntamente con Francisco Bernareggi en la "XIII Exposición Internacional de Arte de Venecia"; el año 1924 con la obra "Reposo" hizo lo propio en el "V Salón de Otoño de Madrid" y en 1926 en la "Exposición de Arte Argentino" organizada por la Universidad de La Plata .

Entre el 6 y el 13 de marzo de 1927, "La Veda" acogió su segunda exposición individual. En esta oportunidad presentó 24 telas y algunas notas bajo el título de Pálido reflejo de mi cotidiano homenaje interior, donde muestra una obra menos homogénea que la de 1920. Existe un intento de construcción formal desde los volúmenes y la conciliación línea-color, a la vez que muestra un cambio temático en el que incluye la figura humana.

La prensa interpretó bajo diferentes ángulos esta nueva temática. Bauzá Guañabens, desde La Almudaina, no se detuvo en el cambio operado y se recreó en la consabida exaltación de la naturaleza mallorquina: Cittadini interpretó el natural siempre por cuenta propia, con un plausible anhelo de espiritualidad, manifiesta en todo momento en el artista argentino, que se asoma ante el panorama esplendente de Mallorca sin dejarse aturdir los sentimientos por la caótica exhuberancia cromática donse se sumergen tantos intérpretes de la isla dorada…

Pedro Barceló habla de dos tendencias, pero sin destacar la inclusión de la figura. Para él, las tendencias son las mismas que Baleares había apuntado en la exposición de 1920 : una luminosa y la otra crepuscular: En la exposición se destacan dos tendencias. La una –es una continuación de su pintura característica, de la que conocemos y en la que tantas bellas obras produjo; pintura luminosa, rica en calidades y de un gran refinamiento en la visión del paisaje y en la elección del asunto(…) En la otra tendencia el Sr. Cittadini prescinde de exaltaciones tanto en la elección de los asuntos como en su resolución y enamorado de la nota gris, se vuelve más silencioso, busca otra poesía más íntima y con una técnica desconocida en él por nosotros, más tranquila, forma una serie de nocturnos y atardeceres de gran acierto y valor.

José Vives Verger, presenta su evolución desde el abandono de su empaste característico y que denomina "técnica constructiva", por una pincelada mucho más sencilla, dispuesta superficialmente sobre la tela, siendo en este grupo donde incluye obras como "Festeig interromput" o "Formentor": Si nos remontamos a su trabajo presentado en la exposición regional presentada en 1921, vemos que el tránsito ha sido notable. Aquella labor de una delicadeza extraordinaria, tenía una técnica completamente distinta a la que actualmente presenta. Los colores, amontonados, a modo de finísimas construcción, se desarrollaban de manera gradual presentado sugestiva impresión: en la actualidad, ésta se produce de muy distinto modo. No es la superposición de la pasta, es la sencilla pincelada, colocada superficialmente sobre la tela la que nos lleva a interpretar los temas, de una manera templada y suave, con la finura de los reflejos en un estanque.

Juan Alomar, con un artículo que más adelante reutilizó a raíz de la "Exposición de Pintura de Mallorca", comienza diciendo que Mallorca ya no está de moda como motivo estético, ya que se ha caído en un falso impresionismo, inaceptable en la actualidad. Continua con la exposición de "La Veda" considerada como un ejemplo de pintura de paisaje al margen de los tópicos aplicados a la pintura de baja calidad: Envuelto en las bellezas de Mallorca-¡tan peligrosas!- y hombre culto y avisado, conocedor del desenvolvimiento de la pintura con todas sus embelesedoras tentativas y radicalismos, han acechado a Cittadini dos peligros durante el desarrollo de su personalidad. Uno, el áureo y estridente "mallorquinismo". El otro, las "deshumanizadas" abstracciones que constituyen la predilección de los pintores de la presente generación.

Esta exposición fue obsequiada, como en otras ocasiones, con un banquete homenaje ofrecido por sus amigos el 10 de marzo en el Restaurant Orient y que contó con la presencia de Francisco Bernareggi, Pedro Blanes Viale, Gabriel Alomar y Guillem Bestard.

Un mes después, la misma exposición fue presentada en la Sala de Exposiciones del "Museo de Arte Moderno" , en Madrid entre el 2 y el 15 de abril. Una parte de la crítica no paró atención en el cambio operado en su técnica y temática, y las obras que fueron más aplaudidas fueron las de paisaje: La selectísima belleza de Mallorca, la de la luz esplendorosamente suave, la que abre los ojos, la que llena las pupilas de azur y de celistia, la de los luminosos acantilados, la de las mansas costas de arenas finísimas, la de las rumorosas y claras pinedas, la de los cerros pomposamente ricos… la de la mar radiosamente mansa y suave, resalta a la vista de los numerosos visitantes y cautiva a todos los ojos a través de las telas de Tito Cittadini…

Esta visión de la naturaleza, como motivo estético, fue considerada igualmente por la prensa madrileña: Hay en estos paisajes de Tito Cittadini algo como el rendimiento como un enamorado proclama la belleza única de su ídolo. Es a esa gran señora, la encumbrada belleza de Mallorca, a la que este paisajista consagra las apasionadas expresiones de su amor que estos cuadros de Cittadini, y el arte ha vuelto la espalda a todos los amores.

La prensa argentina dedicó numerosas páginas a la hora de comentar los éxitos del pintor argentino en Madrid. De las diversas noticias publicadas en Buenos Aires, Valentín de Pedro insistió en el artículo de Ferrer Gibert, comparando la atracción del paisaje mallorquín entre Bernareggi y Cittadini: Los dos pintores argentinos, peregrinos del arte, en busca de aquel trozo del planeta donde se realizasen sus sueños de belleza, llegaron un día a las costas de Mallorca, desembarcaron en la isla y allí se quedaron, como si hubiesen llegado al término de su viaje. La percepción de la belleza que se ofrecía a sus ojos y el hechizo que allí les retuvo, prueba bien a las claras el temple de sus almas y su condición de verdaderos artistas.

Ante el reconocimiento de este artista en Argentina, no se podía esperar otra cosa que su participación en la "Exposición de pintura de Mallorca" del año 1928, donde presentó tres telas "La Caleta", "Montesión Pollensa" y "Picacho" .

Entre el 23 de febrero y el 8 de marzo de 1929 celebró una exposición en las "Galerías Costa" que a partir de este momento fue el marco habitual de sus muestras. En esta oportunidad presentó 20 cuadros y 50 notas, acompañada de un catálogo con significativas consideraciones críticas en manos de personalidades como Juan Alomar, Hutchinson-Harris o Ernest Dethorey. Todos ellos se inclinaron por remarcar la intencionalidad a la hora de acercarse a la modernidad, dejando de lado otros componentes que podrían enmarcarlo en un paisajismo anquilosado o "mallorquinista" en opinión de Alomar.

Dethorey cuestiona la supuesta "Escuela de Pollença", diciendo que Cittadini no se limita al decorativismo de la pintura sino que busca nuevas alternativas que lo acercan al volumen, aspecto que demuestra el conocimiento por la pintura de vanguardia: Al principi l’enlluernadora escola pollensina pareixia haverse’l fet seu. Res més inexacte. Cittadini, malgrat que pintàs a Pollensa, no va perdre mai un contacte d’intel.ligència i esperit amb la vertadera tradició pictòrica, la qual es preocupava de qualque cosa més que de la simple finalitat decorativa de la pintura.

El mismo año viajó a Argentina para exponer en "Los Amigos del Arte", después de un nuevo homenaje en el Hotel Miramar del Port de Pollença. Como era de esperar, la prensa diaria argentina, que no la especializada, anunció la realización de la exposición presentándose como integrante del grupo de Anglada Camarasa y los argentinos radicados en la "Isla de Oro". A diferencia de otras exposiciones efectuadas en Buenos Aires, en que se le había recriminado el exceso de empaste y de imaginación, en esta oportunidad se le vio como un pintor maduro cercano a la síntesis y la plasticidad propias de la modernidad: En los dos últimos años han cambiado completamente el estilo y la técnica de Cittadini y el decirlo no es para lamentar lo que ha perdido, sino, al contrario, para celebrar lo que ha ganado, pues si aquel Cittadini de hace diez años entusiasmaba a los que admiran lo superficial y decorativo de la pintura, éste de ahora interesará, sobre todo, a los que buscan en ella el contenido emocional y en representación inteligente por la forma, pensando que la pintura, aunque entre por los ojos, no es un objeto de adorno en la medida que pueden serlo un mueble raro o una linda cerámica

Su regreso a la isla, con un consolidado prestigio coincidió con la apertura del Hotel Formentor, cuyo propietario y amigo personal, Adán Diehl le ofreció una cena homenaje el 4 de septiembre de 1929. En este acontecimiento social se celebraron sus éxitos conseguidos en Argentina y en él estuvieron presentes o se adhirieron por escrito sus amigos más cercanos: Felipe Bellini, encargado de organizar el homenaje, Francisco Bernareggi, Hermen Anglada Camarasa, Francis de Miomandre, Antoni Gelabert y Roberto Ramaugé.

Los dos años siguientes fueron de trabajo e investigación, de modo que habremos de esperar para una nueva exposición que tuvo lugar del 9 al 20 de abril de 1932 en "Galerías Costa" donde presentó 32 telas dedicadas de forma casi exclusiva a Pollença. Los cambios que se habían anunciado en la exposición de Buenos Aires se hicieron mucho más evidentes, de forma que las vistas majestuosas dieron paso a un paisaje mucho más humano, más controlable, no sólo a la medida del hombre, sino interrelacionado con el medio.

Partiendo de sus palabras publicadas en El Día, había pasado de los paisajes apopléticos a una Mallorca más cercana, más ligada al resto del mundo ya que en ese momento era lo que más le apasionaba: Una Mallorca más real y humana, más ligada con el resto del mundo y con mi existencia terrestre, es la que me apasiona ahora. Una sensibilidad más madura es la que me mueve; un lenguaje más puro, es el que quiero hablar. Más que el espectáculo, me atrae la vida, más que la imagen la idea

Igualmente, prosigue, este cambio no es una consecuencia de las influencias de la moda vanguardista, sino de una evolución personal. Concluye recordando que en enero de 1920, en el catálogo de la exposición de "La Veda" había afirmado a manera de lema: Solo lo que se refleja en el espejo interior, lo que encuentra en el alma un acorde absoluto y profundo y que en la actualidad, ese credo no había variado.

La prensa remarcó la sorpresa que esta exposición podía causar al visitante, y tal vez sin haber comprendido las palabras de Cittadini, Bauzá Guañabens destacó un cambio de frente técnico-espiritual, aunque siempre ligado al impresionismo, considerado como el verdadero estilo frente a las vanguardias: …cambiar, aun en pleno éxito, su paleta, su dicción y modo de concebir, entrando en terrenos de avanzada; pero cuidado, no confundir; avanzada en el sentido de conquistar técnicas y estéticas que se aproximan aún más al impresionismo, a lo esencial de la forma, sin audacias que malogren o corrompan una sensibilidad tan exquisita y una educación como las que posee este exquisito pintor, que cambió sólo de postura…

José Vives Verger fue menos sutil, y como defensor de la visión paradisíaca, no acogió favorablemente su cambio: El temperamento del artista, pues, ha cambiado. El Cittadini de entonces, lleno de optimismo, de luminosidad, de esplendidez, de riente ambiente, ha desaparecido. Ahora contemplamos unas telas expresadas en un tono de depresión de ánimo… Si se nos diera a elegir, sin titubear, nos decidiríamos por el Cittadini de entonces.

El año siguiente en "Galerías Costa", del 6 al 17 de febrero de 1933 presentó 20 telas y 21 dibujos que ya no causaron la sorpresa anterior y que Pedro Ferrer Gibert sintetizó como una pintura que se recrea en la esencialidad de la forma, construcción por planos simples y sintetización de la paleta y la línea. Prevalecieron las temáticas ligadas al pueblo de Pollença y no a su paisaje, sus calles y sus habitantes, en definitiva aquello que más le atraía: "San Jordi", "Plaça", "Carrer Joan Mas", "Eu carrer de la meva cosina" o "C’an Bestard".

Al igual que ocurrió con otros artistas, la Guerra Civil supuso un paréntesis durante el cual viajó a Italia y seguramente volvió a Mallorca a finales de 1938. Una vez finalizada la contienda, fue de los que retomó más activamente su participación en la vida cultural, mientras que la directriz general de este último periodo viene determinada por el carácter repetitivo de la obra y por el casi total abandono de la investigación.

En los momentos más duros de la postguerra, entre el 16 y el 28 de febrero de 1939 expuso 18 obras en "Galerías Costa", muchas de las cuales ya habían sido exhibidas como "Carrer de Pollensa", "Cases de Ternelles" o "Coll de’n Gruat".

Las críticas se encuentran en las líneas anteriores , aunque cabe detenerse en la reseña de una revista de marcada ideología fascista, Aquí Estamos, que a través de un artículo de Pedro Ferrer Gibert, señala la evolución del artista desde su llegada a Mallorca y como llegó a adquirir un estilo propio: …actualmente tiene a gala conseguir obras desprovistas de toda audacia de habilidades técnicas, a toda concesión a fáciles elegancias colorísticas, de todo artitificio consagrado…

El hecho que denota que Cittadini haya sido uno de los artistas consagrados durante la postguerra es la publicación en La Almudaina de un artículo firmado por el mismo, "Confidencias de un pintor de habla mallorquina", donde hace un repaso a su producción en Mallorca, 26 años después de su llegada: …sentí que mi visión de Mallorca –ya que Mallorca ha sido siempre la musa preferida- se limitaba a los aspectos más evidentes de la Roqueta; y que mi técnica, sensual, un tanto ampulosa, demasiado sujeta al efecto decorativo y esclava de una paleta preconcebida –más vistosa que rica- resultaba insuficiente para llegar más adentro. De no espabilarme en aquel momento, ya me tendrías en el callejón, repitiendo el disco a saciedad, atendiendo pedidos en serie, de "picachos", "Costas Bravas" etc… y adiós alegría de luchas!…

Desde el año 1940, año en que se abrió el "Círculo de Bellas Artes", Cittadini mantuvo una excelente relación con la institución, que le permitió publicar en la Revista en la cual tenía su propia sección, "Pretextos", además de participar en los "Salones de otoño" .

Para conmemorar los 20 años de la primera exposición individual de "La Veda", entre el 5 y el 15 de marzo de 1941 presentó 10 obras y una serie de notas en las "Galerías Costa". Tanto el catálogo como la prensa se limitaron de manera reincidente a presentar la evolución del artista desde su llegada a Mallorca y como el paisaje espectacular había dado paso a la cotidianeidad: Aquí, lo que buenamente puede hacer un hombre maduro, que aprendió, golpeándose, a andar solo y a distinguir lo bello de lo espectacular, después de haber vivido durante en cuarto de siglo la vida de esta tierra, familiarmente, como un nativo, asimilando sus costumbres, hablando su idioma, saboreando su humana realidad; un enamorado de su oficio que tuvo la suerte –o la desgracia- de poder luchar a espaldas del cliente y el anhelo de llegar al fondo de si mismo, sin indulgencias ni rigores doctrinales, conservando la mayor lucidez en la emotividad, con el doble fin de captar sus menores incidencias y transmitir las que pudieran ofrecer algún interés, en estilo llano, conciso, libre de inútiles galas.

Los últimos años, realizó anualmente una exposición, en las cuales no es imprescindible detenernos, como tampoco en las crónicas de arte, ya que en líneas generales manifiestan una simpatía contundente hacia el pintor argentino: En este año su aportación es casi una continuación de la del año anterior; motivos sencillos sin grandes escenarios espectaculares, notas del puerto de Pollensa con barcas y pequeñas figurinas apenas apuntadas , o fragmentos de la playa de Formentor animadas por bañistas casi siluetados por la lejanía en que están situados…

Paralelamente, continuó exponiendo fuera de la isla. En Buenos Aires, durante el mes de julio de 1944, en el "Saló Peuser" realizó una exposición colectiva y retrospectiva de aquellos pintores que desde 1911 habían sido galardonados en el "Salón Nacional de Bellas Artes", donde presentó "Tarde", obra que había obtenido el primer premio en 1921.

En 1946 expuso nuevamente en Palma en el "Círculo de Bellas Artes" y a raíz de la misma, la prensa lo definió como el creador de la escuela pollensina, afirmación que fue contestada por el mismo desde Revista: La prensa local, con simpático gesto, pero con alguna precipitación ha lanzado La Escuela de Pollensa. En realidad, sobran los dedos de ambas manos, para enumerar a los que, sin otro pendón que el de la sinceridad ni más normas que las del instinto, trabajamos en la paz de Pollensa, procurando no irnos por las ramas y afirmarnos singularmente en obra sana, limpia de segundas intenciones

En mayo del mismo año expuso en la "Sala Macarrón" de Madrid una serie de paisajes de Mallorca, gozando de un éxito recogido por la prensa mallorquina, sobre todo después de la conferencia pronunciada por José Francés Un pintor argentino en Mallorca. Como ya hemos apuntado en párrafos anteriores, su pintura no había sufrido ningún tipo de evolución y tal como señala Cantarellas, a partir de 1945 los desaciertos superaron a los éxitos.

Con excepción de una pequeña muestra en la "Galeria Müller" de Buenos Aires en octubre de 1947 y otra en 1951 en la "Galeria Velázquez" de la misma ciudad, el resto de actividades se limitaron a las "Galerías Costa", el "Círculo de Belles Arts" y "Galeries Danús". No podemos pasar por alto su participación junto a Anglada Camarasa en el año 1950 en la "Exposición Internacional de Pittsburg" así como le homenaje que le dedicó el "Círculo de Bellas Artes" el 14 mayo de 1952.

Hasta su muerte en el año 1960, participó constantemente en la vida cultural de Mallorca como consecuencia de su identificación con la Escuela de Pollença, hecho que le permitió continuos reconocimientos por parte de entidades políticas y culturales en un momento caracterizado por el estatismo y la desidia.

Gregorio López Naguil, nació en Buenos Aires el año 1894 y murió en la misma ciudad en 1953. Se formó en el estudio de Ernesto de la Cárcova y al igual que los otros jóvenes de su generación, se trasladó a Europa. En Barcelona fue alumno de Francesc Galí y en París de Desiré Roca, además de frecuentar la academia Vitti, lugar que le permitió entrar en contacto con Anglada Camarasa, convirtiéndose en uno de sus discípulos. Tal vez sea el que más se ha acercado a sus aprendizajes, esencialmente por lo que respecta al barroquismo, el color exaltado y el sentido decorativista de la obra.

En verano de 1913 visitó Mallorca, aunque hemos de esperar entre los años 1918 y 1922 a que establezca su domicilio, en concreto en la cala San Vicenç, donde entabló una fuerte amistad con los artistas locales o que temporalmente vivían en la zona, especialmente con Tito Cittadini. En la cala San Vicenç pintó la serie dedicada al "Pi de Formentor" y al "Cap del Pinar".

Resulta sorprendente que durante su estancia en Mallorca haya pasado casi desapercibido para los intelectuales de la época, cuando había participado en acontecimientos internacionales relevantes como el "Salón Nacional de Bellas Artes" de Buenos Aires, donde obtuvo el primer premio por la obra "El chal negro.

Participó junto a artistas argentinos en el "V Salón de Otoño" celebrado en Madrid en el año 1924. La obra "Viejo pino" calificada como sumamente vigorosa fue realizada en Mallorca, motivo por el que quedó vinculado al grupo de artistas argentinos que trabajaban y vivían en Mallorca: López Naguil, artista minucioso y complejo cuyo talento interpretativo nos ha llamado tanto la atención en sus ilustraciones de asuntos literarios, exhibe su "Viejo Pino", paisaje impregnado de profunda melancolía, y en el que se advierte un sentido del color y la luz, exquisito y refinado.

A su regreso a Argentina, trabajó como profesor de pintura y escenógrafo de los teatros Cervantes y Colón , y en el año 1928 participó en la "Exposición de pintura de Mallorca", en la que presentó tres teas: "Reflexos", "Darrers raigs" y "Vall de Colònia" además de realizar el cartel anunciador de la misma.

En 1931 participó en el "Salón de Otoño" organizado en Palma por las "Galeries Costa" con la obra "El Pi de Formentor".

En el mes de agosto del mismo año había presentado en las "Galerías Witcomb" de Buenos Aires dos pinturas, y 37 dibujos en la "Exposición Conjunto Argentino". Las pinturas corresponden a dos temas mallorquines, "Pinos en la playa" y "Pino de Formentor".

En el año1948, coincidiendo con una estancia temporal en Mallorca, el "Círculo de Bellas Artes" de Palma le dedicó una muestra. Si bien la prensa sólo la reseñó parcialmente, aprovechó la circunstancia para referirse a Anglada Camarasa: …El caso estético del reencuentro con el paisaje, corolario a la indudable e indiscutible transvasación de valores. López Naguil, frente al tema de Pollensa, encuentra un aspecto pragmático. Como otrora Anglada Camarasa solo aprehende y capta lo de más gracioso –no grandilocuente- que hay en la costa Brava pollensina. De sus pinos, por ejemplo, no recoge la joven verticalidad característica de Formentor, sino el despeinado forcejeo con los elementos que tenía el de Costa…

Cercano a López Naguil se halla Anibal Nocetti, nacido igualmente en Buenos Aires en el año 1875. Estudió derecho, pero guiado por su vocación artística se desplazó a París, ciudad en que se incorporó al grupo de latinoamericanos, estableciendo una fuerte amistad con Gregorio López Naguil, Rodolfo Franco y Mariano Montesinos.

Se desconoce la fecha exacta en que llegó a Mallorca, así como los años que permaneció. Seguramente viajó por recomendación de López Naguil, y lo que sí podemos afirmar es que el año 1917 participó en una exposición colectiva de "La Veda" donde presentó. …un cuadro al óleo, unos limones con gran acierto ejecutados; y cuatro dibujos, de gran tamaño….

La crítica recibió muy positivamente su obra, destacando que se trataba de un artista casi desconocido: …nuevo para nosotros, expone unos soberbios dibujos entre los que sobresale el titulado tipos vascos, de una corrección y de una psicología insuperables. Un estudio al óleo de unos limones exquisitos, fragantes, prueban que con la misma facilidad que el lápiz y el carbón maneja el pincel.

De la reseña efectuada por Baleares, destaca la gran calidad del reportaje fotográfico efectuado por Fotos Bestard, y en el que se encuentra reproducido un "Autorretrato" de Nocetti.

En marzo de 1917 presentó una exposición individual en "La Veda", con un predominio casi absoluto de retratos, destacando la captación psicológica de los mismos: …no sólo es un perfecto dibujante sino que es, además un obervador psicológico que logra plasmar en el papel no sólo los rasgos fieles del dibujado sino también algo de su alma.

Aníbal Nocetti, es un ejemplo que permite corroborar la dificultad a la hora de hablar de Escuela, ya que en su caso, se trata de un artista argentino que trabajó en Pollença, pero sin llegar a desarrollar una temática o técnicas ligadas a la exaltación del paisaje.