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Producción de cereal ecológico en rotación con barbecho y leguminosa. Primeros resultados

Mª P. Ciria Ciria, N. Martín Fábregas, A. Moyano Gardini
Departamento Producción Vegetal y Silvopascicultura. Escuela Universitaria de Ingenierías Agrarias – Soria. Universidad de Valladolid. Campus Universitario de Soria. 42004 Soria.
[Teléfono: 975-23 31 59, Fax: 975-23 31 40, ce: pciria@pvs.uva.es]

RESUMEN

El objetivo del presente trabajo es analizar la producción de cebada (Hordium vulgare var. Unión) y trigo (Triticum aestivum var. Tigre), obtenida en cultivo ecológico. La experiencia se ha realizado en la provincia de Soria.

Se han comparado las producciones procedentes de ensayos con tratamiento ecológico (control mecánico de malas hierbas y fertilización orgánica) y las obtenidas mediante técnicas tradicionales (control químico de malas hierbas y fertilización inorgánica). En todos los casos se utilizaron subparcelas testigo. Cada tratamiento se realizó por triplicado. La rotación seguida ha sido, cebada, leguminosa, trigo, y barbecho. Los resultados proceden de cuatro parcelas de cebada y dos de trigo, obtenidos durante tres campañas consecutivas.

Al analizar cada ensayo independiente no se observa ninguna tendencia constante, sin embargo, considerando el conjunto de datos procedentes del cultivo de cebada existe diferencia significativa en los niveles de producción en función del abonado efectuado. Cuando se aportó fertilización inorgánica se obtuvo la mayor producción en las dos parcelas consideradas (3.838 kg/ha y 3.228 kg/ha respectivamente). Respecto al cultivo de trigo no se aprecian diferencias significativas.

PALABRAS CLAVE: secano, cebada, trigo.

INTRODUCCIÓN

La evolución de la agricultura ecológica ha sido notable en los últimos 15 años, sobre todo en investigación, debido a la tendencia del mercado a exigir productos de calidad, libres de residuos químicos y obtenidos por métodos que no contaminen el medio ambiente. Por otra parte, los estados miembros de la UE ven en la Agricultura Ecológica un instrumento para favorecer la diversificación y estabilidad de los ingresos rurales y aumentar a la vez la diversidad biológica y la sostenibilidad del medio ambiente (Fischler, 1999).

El cultivo de cereal en Castilla y León ocupa un 60 % de la superficie total destinada a tierras de cultivo y un 80 % del total de cultivos herbáceos (Junta de Castilla y León, 1999). En la provincia de Soria se encuentran un 10 % de la superficie de Castilla y León destinada tanto a cultivos herbáceos como a tierras labradas y la superficie dedicada a cereal de invierno supone un 11 % del total de la Comunidad Autónoma. Dentro de la provincia el cereal de invierno representa el 84 % del total de cultivos herbáceos (un 97 % en secano) y el 65 % de las tierras de cultivo. Estas cifras indican que se trata de una zona de secano típicamente cerealista en donde tradicionalmente se viene practicando la agricultura convencional, por lo que se considera de gran interés investigar diferentes alternativas para una agricultura de secano que sean más respetuosas con el entorno pero con resultados igualmente satisfactorios.

En este contexto, el objetivo del presente estudio es realizar una comparación entre las producciones de cereal (trigo y cebada) obtenidas en dos sistemas de cultivo: uno convencional, con el uso de fertilizantes químicos y herbicidas, y otro ecológico con el uso de abono orgánico y control mecánico de malas hierbas. Para realizar la comparación se ha introducido un tercer sistema (testigo) donde no se realiza ningún tipo de abonado ni de tratamiento contra malas hierbas. Se ha seguido una rotación de cebada, leguminosa, trigo y barbecho precedida de un período de dos años con leguminosa y barbecho.

Los resultados proceden de dos parcelas de trigo y cuatro parcelas de cebada, cultivadas durante tres campañas consecutivas (96/97, 97/98 y 98/99).

MATERIAL Y MÉTODOS

- Localización de la experiencia

El estudio se sitúa en el término municipal de San Estaban de Gormáz, provincia de Soria, cuyas coordenadas referidas al núcleo principal son 3º12´ longitud Oeste, 41º34´ latitud Norte y a 860 m de altitud.

El clima de la zona, según el índice de LANG, está entre árido y húmedo de estepa y sabana, por lo que se puede entender que se trata de un clima semiárido con temperatura media anual de 11,5º y pluviometría media de 451,09 mm, lo que permite obtener producciones aceptables en cultivos de secano. El periodo seco de esta zona abarca desde junio hasta octubre, coincidiendo con la época de recolección y permitiendo obtener la humedad adecuada en éste momento.

- Ensayos realizados

Se dispone de dos fincas (finca 1 y finca 2) cultivadas durante tres campañas consecutivas siguiendo una rotación de cebada, leguminosa, trigo, barbecho. La rotación se inició con cultivo de cebada, si bien, el uso de las fincas durante los dos años anteriores fue de un año con cultivo de leguminosa para forraje (veza) seguido de otro de barbecho tradicional.

Los ensayos realizados han sido los siguientes:

Cebada variedad Unión:

Campaña 96-97: finca 1 y finca 2.
Campaña 97-98: finca 2.
Campaña 98-99: finca 1.
Trigo variedad Tigre:
Campaña 97-98 y 98-99: finca 1

El suelo es de naturaleza calcárea, moderadamente básico. Una de las fincas (finca 1) tiene un pH de 8,4, textura franco-arcillosa, según la clasificación ISSS, y un nivel bajo de materia orgánica (1 %). En la otra, (finca 2) el pH es de 8,1 la textura arcillosa-gruesa e igualmente el contenido de materia orgánica es bajo (1,3 %) aunque algo mayor que en la primera.

Se analizan por separado las producciones de cada uno de los cultivos e incluso, en caso de la cebada, considerando por independiente las dos fincas para evitar el posible efecto suelo.

- Diseño experimental

Se realiza el mismo diseño experimental en todos los casos. Cada finca se divide en tres parcelas de una superficie aproximada de 650 m2 cada una, las cuales recibieron distintos tratamientos para control de malas hierbas: convencional (herbicida), ecológico (mecánico mediante pase de rastra) y testigo (ningún tratamiento). En estas parcelas se realizan subparcelas distribuidas al azar, correspondientes a los diferentes abonados: convencional (abono químico), ecológico (compost) y testigo (no se aplica abono) y cada tratamiento se realiza por triplicado. En total se dispone de veintisiete subparcelas para cada cereal.

En la figura 1 se muestra un croquis de la parcela tipo, realizada cada año en cada finca.

 

Herbicida

Testigo

Rastra

 

Compost

 

Compost

Compost

 

Testigo

 

Testigo

Testigo

 

Químico

 

Químico

Químico

 

Compost

 

Compost

Compost

 

Químico

 

Químico

Químico

BARBECHO
ó

Testigo

 

Testigo

Testigo

LEGUMINOSA

Químico

 

Químico

Químico

 

Testigo

 

Testigo

Testigo

 

Compost

 

Compost

Compost

 

Herbicida

Testigo

Rastra

 


Figura 1. Croquis general de la parcela tipo realizada en los ensayos

Con los datos obtenidos se realiza un estudio estadístico de la varianza para comprobar las diferencias estadísticamente significativas de producción entre los distintos tratamientos efectuados (abonado y control de malas hierbas).

- Tratamientos culturales

En las parcelas en barbecho sólo se realizó alzado del terreno y pase de cultivador mejorando así la disposición del terreno para el cultivo siguiente. En las parcelas donde se siembra leguminosa no se realiza tratamiento contra malas hierbas, puesto que está destinada a su incorporación al suelo como abono verde, se incorporó al suelo antes de que semillaran las malas hierbas. Tampoco se realizó abonado de sementera alguno, ni de cobertera.

Para el control de malas hierbas en las parcelas correspondientes al tratamiento ecológico, se utilizó una grada de púas flexibles, realizando únicamente un pase en cada campaña antes del encañado del cereal y en función del estado fenológico de la mala hierba y la climatología.

La paja del cultivo (trigo y cebada) se incorpora al suelo tras sufrir un proceso de picado para favorecer su descomposición.

El resto de labores necesarias (abonado, siembra, etc.) son las mismas que se llevan a cabo en agricultura tradicional.

- Materias primas empleadas

Semilla

Para el cultivo de cebada se ha utilizado semilla variedad Unión a dosis de 190 kg/ha y para el trigo la variedad Tigre (trigo blando) a dosis de 200 kg/ha.

Aporte de nutrientes

Se realizó fertilización química en las subparcelas con abonado tradicional y fertilización orgánica en las subparcelas con tratamiento ecológico mediante los siguientes aportes:

- Fertilizantes químicos: complejo 8-15-15 como abono de fondo y nitrato amónico cálcico (26%), como aporte de nitrógeno en cobertera. Las dosis se han ajustado en función de las extracciones del cultivo y análisis de suelo, realizando un aporte total de 75-50-50 UF de N-P-K.

- Fertilizantes orgánicos: Se utilizó compost, procedente de la fermentación aeróbia controlada de residuo ganadero y paja de cereal. En la primera y la segunda campaña procedía de residuo de vacuno semiestabulado mezclado con la paja de las camas y su contenido en materia orgánica fue del 43 %. La tercera campaña procedía de residuo de ovino en extensivo y paja de cereal, con un contenido en materia orgánica del 56 %. Tanto en un caso como en el otro, entra dentro de lo establecido por la denominación de agricultura ecológica, cumpliendo la normativa vigente. La dosis aportada fue de 2.500 kg/ha.

Fitosanitarios

Unicamente se emplearon herbicidas para el control de malas hierbas en las subparcelas con tratamiento tradicional utilizando Tribenurón (75 %) a dosis de 18 g/ha en las campañas 96-97 y 98-99, y 2,4-D Sal amina (27,5 %) + MCPA Sal amina (27,5 %) aplicando 1,5 l/ha.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En la Tabla 1 se muestran los valores medios en kg/ha de la producción a la humedad de recolección (10-11 %) de las subparcelas de cebada. Los resultados se detallan según el tratamiento utilizado de abonado, control de malas hierbas e interacción de ambos. También se indica si estos efectos son estadísticamente significativos o no respecto a la variable correspondiente.

Tabla 1. Producciones medias de cebada variedad Unión (kg/ha) obtenidas en diferentes campañas.

 

 

Campaña 96-97

Campaña 97-98

Campaña 98-99

Finca 1

Finca 2

Finca 2

Finca 1

EFECTO ABONADO

Compost

3.455 a

1.685 a

1.784 a

3.758 a

Químico

4.108 b

2.870 a

3586 b

3.283 a

Testigo

3.395 a

1.435 a

1744 a

3.308 a

EFECTO ESCARDA

Herbicida

3.799 a

2.231 a

2.497 a b

3.327 a

Rastra

3.537 a

1.787 a

1.907 a

3.530 a

Testigo

3.622 a

1.972 a

2.710 b

3.493 a

ABONAD x ESCARDA

Compost-Herbicida

3.583 a

1.667 a

1.796 a

3.343 a

Compost-Rastra

3.389 a

1.750 a

1.148 a

4.106 a

Compost-Testigo

3.394 a

1.639 a

2.407 a

3.826 a

Químico-Herbicida

4.120 a

3.389 a

3.722 a

3.304 a

Químico-Rasta

4.139 a

2.222 a

3.333 a

3.227 a

Químico-Testigo

4.065 a

3.000 a

3.704 a

3.319 a

Testigo-Herbicida

3.694 a

1.639 a

1.972 a

3.333 a

Testigo-Rastra

3.083 a

1.389 a

1.241 a

3.256 a

Testigo-Testigo

3.407 a

1.278 a

2.018 a

3.333 a


Valores con la misma letra no difieren significativamente (p < 0,05).

Como se puede observar, en general no existen diferencias significativas entre los distintos tratamientos. Las producciones en la campaña 96-97 en la finca 1 y 97-98 en la finca 2, fueron mayores en las subparcelas con abonado químico (4.108 kg/ha y 3.586 kg/ha respectivamente). Respecto al efecto de la escarda solo se detectó diferencia en una campaña (97-98), siendo las parcelas con control mecánico las menos productivas con una disminución del 25-30 % respecto a los otros tratamientos.

En la Tabla 2, se indican los valores medios (kg/ha) de las producciones de trigo a la humedad de recolección (10-11 %) en función del tratamiento efectuado.

Tabla 2. Producciones medias de trigo variedad Tigre (kg/ha) obtenidas en diferentes campañas.

 

 

Finca 1

 

Campaña 97-98

Campaña 98-99

EFECTO ABONADO

 

Compost

2.179 a

3.111 a

Químico

2.265 a

3.304 a

Testigo

2.096 a

3.282 a

EFECTO ESCARDA

 

Herbicida

2.386 a

3.250 a

Rastra

1.855 b

3.275 a

Testigo

2.299 a

3.172 a

ABONADO x ESCARDA

 

Compost-Herbicida

2.481 a

3.217 a

Compost-Rastra

1.889 a

3.053 a

Compost-Testigo

2.167 a

3.063 a

Químico-Herbicida

2.407 a

3.246 a

Químico-Rasta

2.019 a

3.420 a

Químico-Testigo

2.369 a

3.246 a

Testigo-Herbicida

2.269 a

3.285 a

Testigo-Rastra

1.657 a

3.353 a

Testigo-Testigo

2.361 a

3.208 a


Valores con la misma letra no difieren significativamente (p < 0,05).

Se puede observar que unicamente existen diferencias estadísticamente significativas entre tipos de escarda en la campaña 97-98. La producción obtenida con escarda mecánica representa el 80% de la obtenida con otros tratamientos. Este hecho, es similar al observado para la cebada en la misma campaña (Tabla 1)

En la Tabla 3 se reflejan las producciones medias de cada cultivo (cebada y trigo) en función de los tratamientos efectuados, durante todas las campañas estudiadas, considerando independientes la finca 1 y la finca 2.

Tabla 3. Producciones medias de cada cultivo (cebada y trigo) en kg/ha.

 

 

Cebada

Trigo

 

Finca 1

Finca 2

Finca 1

ABONADO

 

Compost

3.556 ab

1.734 a

2.645 a

Químico

3.838 a

3.228 b

2.784 a

Testigo

3.361 b

1.589 a

2.818 a

ESCARDA

 

Herbicida

3.642 a

2.364 a

2.818 a

Rastra

3.535 a

1.847 b

2.565 a

Testigo

3.578 a

2.341 a

2.735 a

ABONADO-ESCARDA

 

Compost-Herbicida

3.503 a

1.731 a

2.849 a

Compost-Rastra

3.628 a

1.449 a

2.471 a

Compost-Testigo

3.538 a

2.023 a

2.614 a

Químico-Herbicida

3.848 a

3.555 a

2.757 a

Químico-Rasta

3.835 a

2.778 a

2.539 a

Químico-Testigo

3.831 a

3.352 a

2.808 a

Testigo-Herbicida

3.574 a

1.805 a

2.846 a

Testigo-Rastra

3.141 a

1.315 a

2.686 a

Testigo-Testigo

3.367 a

1.648 a

2.923 a


Valores con la misma letra no difieren significativamente (p < 0,05).

Considerando el cultivo de cebada, se puede apreciar un efecto del abonado sobre los niveles de producción, obteniéndose las medias más altas con abono químico en las dos fincas consideradas (3.838 y 3.228 kg/ha, respectivamente). En las subparcelas con abonado mediante compost, se aprecian disminuciones de hasta el 44 %, similares a las observadas en las subparcelas testigo. Esta tendencia ha sido obtenida por otros autores (Zaragoza et al, 2000) considerando las producciones obtenidas en siete provincias.

Respecto al control de malas hierbas efectuado solo se detectaron diferencias en la finca 2 de cebada (Tabla 3). Con control mecánico hubo una disminución del orden del 22 % respecto a la producción obtenida en las subparcelas tratadas con herbicidas y las subparcelas testigo.

También se puede apreciar que la finca 1 es más productiva que la 2 en todos los casos estudiados, incluso la primera produce, en varias ocasiones, más del doble que la segunda. Las menores diferencias entre ambas se dan en parcelas con tratamiento convencional (abonado químico y aplicación de herbicida) y entre parcelas con abonado químico independiente de otro tratamiento.

En cuanto al cultivo de trigo, considerando la media de las dos campañas que se obtuvieron en la misma finca, no se han observado diferencias significativas.

La falta de diferencias significativas entre los tratamientos efectuados en el presente estudio, se podría atribuir en parte a la gran variabilidad existente entre repeticiones.

Respecto al peso específico determinado, los valores obtenidos para la cebada en la campaña 98-99 están comprendidos entre 65 y 68 kg/hl. Para el trigo, fueron ligeramente mayores y oscilaron entre 75 y 79 kg/hl. Estos valores superan el mínimo recomendado.

Con relación al peso de las semillas, para la campaña 98-99, el peso de las mil semillas se encontró entre 35,6 y 40,2 g para la cebada y entre 29,3 y 34,4 g para el trigo.

CONCLUSIONES

De los resultados obtenidos en el estudio se puede concluir que apenas existen diferencias estadísticamente significativa entre las producciones obtenidas con los distintos tratamientos efectuados. Este hecho podría deberse a la gran dispersión de los resultados de las distintas repeticiones que pueden enmascarar las posibles diferencias existentes entre los tratamientos. Se piensa que en próximas campañas puede aparecer un efecto depresivo en parcelas con tratamiento ecológico. No obstante, se han expuesto los primeros resultados obtenidos en el inicio de un estudio a largo plazo que se espera corroborar en años sucesivos.

BIBLIOGRAFÍA

Fischler, F. (1999). Organic Farmingand the new Common Agricultural Policy. Proceeding of Organic Farming in the European Unión – Perspectives for the 21st Century. 27-28 May 1999, Baden, Austria.

Junta de Castilla y León, Consejería de Economía y Hacienda Servicio de Estudios (1999). "Anuario de estadística de Castilla y León" Junta de Castilla y León. Consejería de Economía y Hacienda. Valladolid.

Zaragoza, C; Aibar, J; Cavero, J; Ciria, P; Cristobal, MV; de Benito, A; García-Martín, A; García-Muriedas, G; Hernández, J; Labrador, J; Lacasta, C; Lafarga, A; Lezaun, JA; Meco, R; Moyano, A; Negro, MJ; Solano, ML; Villa, F; Villa, I. (2000). Manejo ecológico de agrosistemas en secanos semiáridos. Resultados de doce ensayos sobre fertilización y escarda. Actas III Congreso de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica: Una Alternativa para el Mundo Rural del Tercer Milenio. Ed. SEAE, pp.75-81.