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LOS PRIMEROS ARTISTAS ARGENTINOS EN MALLORCA

Francisco Bernareggi, Cesáreo Bernaldo de Quirós y Atilio Boveri

Coincidiendo con el flujo migratorio hacia Latinoamérica, especialmente Argentina y Uruguay, se produjo un fenómeno inverso que consistió en la llegada a Mallorca de un grupo de artistas plásticos y literatos, que como ya hemos introducido, contribuyen a la difusión internacional de la isla. Igualmente destacable es la actitud cercana a la filantropía y el diletantismo que puede apreciarse en figuras como Atilio Boveri o Adán Diehl, motivo por el que no debe sorprender al lector, que la prensa de principios de siglo veinte haya manifestado especial simpatía por aquellos artistas que habían llevado a cabo una tarea similar a la alfabetitzación: (…) viendo como aquellos artistas difundían cultura entre los marineros por medio de narraciones, cosmopolitas y practicando labores pictóricas ante su paz admirada y sorprendida, trasmitiéndoles un poco de espiritualidad a la par que producían en sus almas rudimentarias una íntima delectación (…).

Estos artistas pertenecían a familias acomodadas, ya que era un periodo de crecimiento económico con consecuencias significativas en la cultura de una nación que no dejaba de mirar hacia Europa. Por estas razones un importante número de jóvenes artistas se dirigieron a Europa con la intención de ampliar sus estudios. El grand tour por las principales capitales, el premio de Roma, el taller de André Lothe o una estada en Florencia les permitía impregnar de modernidad las disciplinas adquiridas en las academias locales, en un momento en que el gusto artístico argentino estaba dominado por el realismo, el academicismo y un lento conocimiento del impresionismo. En todo caso, dichos artistas, con su producción y actitud ante la cultura buscaban llegar al perfil de la propia identidad nacional y que encuentra su punto de inflexión en el debate producido en torno a la Exposición del Centenario celebrada en Buenos Aires en el año 1910 y en la cual llegaron a entrecruzarse el tema del nacionalismo y el de la modernidad artística argentina.

La mayor parte de estos artistas viajaron becados por el "Patronato de Becarios" presidido en el momento estudiado por Ernesto de la Cárcova, aunque su origen remoto lo debemos buscar en el año 1856, fecha en la que el general Bartolomé Mitre como ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires dispuso la creación de las primeras becas destinadas a la formación en Europa de artistas incipientes.

Aún cuando el grupo más numeroso llegó a Mallorca después del estallido de la Primera Guerra Mundial y aglutinados por Hermen Anglada Camarasa, nos detendremos en tres artistas que llegaron con antelación a 1914 y mantuvieron una actitud de independencia respecto al artista catalán: Francisco Bernareggi, Cesáreo Bernaldo de Quirós y Atilio Boveri.

Francisco Bernareggi fue el primero de este primer grupo que llegó por vías diferentes a las becas. Nacido en la provincia argentina de Entre Ríos el año 1878, era hijo de un catalán y con anterioridad a 1895 había realizado junto a su familia tres viajes a Barcelona, fecha en que se instalaron definitivamente.

El curso 1895-1896 estuvo matriculado en cursos superiores de pintura, escultura y grabado de la Escuela Oficial de Bellas Artes de Barcelona, coincidiendo con Pablo Picasso y Manuel Pallarés Grau. Entre 1900 y 1903 residió en París donde se reencontró con Pablo Picasso a la vez que fue compañero de Iturrino, Isidre Nonell, Ricard Canals, Joaquim Sunyer y Manolo Hugué . Coincidiendo con estas fechas, sus padres comenzaron a pasar largas temporadas en Mallorca, concretamente en un chalet conocido como "es Corb Marí" entre El Terreno y Porto Pi.

Siguiendo a su biógrafo Diego PRÓ, del paisaje de Mallorca le impresionaron las formas más irregulares de la sierra de Tramuntana, lugar en el consiguió plasmar una luminosidad que hizo de su obra un componente individualizador.

Entre el año 1903 y hasta su muerte en 1959, desarrolló una obra personal que fue cambiando a medida que se desplazó por los distintos lugares de la isla, a la vez que experimentó nuevas posibilidades de aplicación. Entre 1905 y 1919 descubrió nuevos enclaves en la sierra de Tramuntana: Biniaraix, Sòller y La Calobra, donde acondicionó un estudio alejado de posibles relaciones sociales con la finalidad de buscar un método que le permitiera captar la majestuosidad de la naturaleza y que encontró a partir de la consideración de que el motivo es la referencia imprescindible, determinado a partir del mismo tipo de luz, la cual se concreta en una corta franja horaria e incluso en la misma estación climatológica.

La percepción se convirtió en su sistema de trabajo, fruto de una visión personal a fin de llegar a la exaltación y expresión, y que sólo encuentra equivalente en sus escritos: Estos buenos payeses que me enseñan atajos y me obsequian con frutos; no se explicaban que para pintar amaneceres, fuera necesario levantarse tan temprano; ni podían darse cuenta que yo tan dematí, tengues ja sa clenxa feta. Llegando a la playa. En las montañas más altas comenzaban a iluminarse los picos. El mar y el cielo se fundían en celestes y platas. Una penumbra transparente, con vapores amatistas, flotaba en el cauce del Torrent.

A la hora de explicar su sistemática, podemos ver como varía radicalmente el tono en el que se expresa en la prensa argentina, donde abandona el coloquialismo y la exaltación de la simplicidad de la payesía mallorquina: Para mi la pintura no es una manifestación de arte agotada ya. Creo en la sutileza progresiva de la sensibilidad y la retina, y espero que a medida que se afinen, la pintura hallará nuevos recursos para traducir nuestras ideas y emociones (…). Considero indispensable la disciplina, pero la disciplina propia, la que el artista se impone a si mismo, conforme a lo que quiere expresar (…) Para mi el paisajista tiene pleno a combinar los elementos de la naturaleza, siempre que los junte en la unidad de visión y los someta a un ritmo.

La visión de Mallorca resulta diferente en ambos textos, en el primero perviven los principios de la utopía o paraíso perdido, así como el folklorismo frente a la cultura antropológica; mientras que en el segundo, correspondiente a La Nación, un periódico de prestigio a la vez que símbolo de la oligarquía porteña, está marcado por una intencionalidad universalista destinada a la difusión de la técnica.

Este paisaje que tanto le impactó hizo que interviniera en su defensa y protección. El 24 de enero de 1914 inauguró en el Ayuntamiento de Sòller una muestra de dibujos preparatorios y cinco maquetas sobre un tema ampliamente debatido como era la posible urbanización del torrente.

El diario La Almudaina, inició una serie de encuestas dirigidas a intelectuales y personalidades de renombre sobre el proyecto de Bernareggi , proyecto que fue resumido con suma claridad por Juan Alcover: Bernareggi intenta con su proyecto dos cosas: una el que el municipio ó la compañía del ferrocarril adquieran los terrenos próximos al Torrente para que en ellos no "florezca" la arquitectura lamentable que hoy padecemos; y otra el que Sóller tenga un paseo, y el Torrente no se vea, el día de mañana en peligro de ser tapado y convertido en bulevar. El paseo puede ser emplazado en cualquier otro sitio, y á la compañía del tren ó al ayuntamiento no les será difícil impedir lo que Bernareggi recela. Lo importante para mí es que se conserve la rusticidad de los huertos y de las montañas por donde trepa el tren al ir y venir de Palma.

El proyecto, que nunca se realizó, consistía en abrir dos avenidas escalonadas rematadas por árboles frutales e incluía placetas con motivos propios del entorno: Bernareggi ha imaginado y planeado un paseo magnífico, de 300 metros de longitud, de la estación al torrente, bordeando el cauce hasta el puente de Ca’n Pentinat. Entre el punto central del paseo y el camino de la Torrentera hasta una terraza delante y en comunicación por un puente con la calle de Ramón Llull. A unos cien metros de Ca’n Joy, perpendicularmente a la primera avenida, y cruzando la vía del tren, arrancará un segundo paseo que, por escalinatas y rellanos, conduciría cerca de la Timba de Ca’s Notari. Ahí terminaría la obra en un mirador ideal desde donde se otearía un paisaje maravilloso, a la izquierda, entre Sa Mola y Binidorm, el caserío del puerto y su dársena; y enfrente y a la derecha desde Biniaraix a Son Angelats, entre las laderas del Teix y la sierra de Balitx el llano del valle, los naranjos, los jardines, los caseríos, el vergel que una vez se ha contemplado no se olvida nunca (…).

Pero, no todas las opiniones sobre esta tema fueron favorables, ya que una larga serie de artículos publicados en La Última Hora firmados por Enrique Vives Verger bajo el pseudónimo de "Cirano", "Pompeyo" , "Varios Sollerenses" o "Otros sollerenses", defendieron la idea de clausurar el torrente aludiendo a razones de higiene, así como el rechazo hacia aquellos intelectuales que lo defendían, especialmente la "Lliga d’Amics de l’Art": … debe taparse el torrente, porque este es el común sentir de toda la población, excepto media docena de personas, respetabilísimas y dignas por todos conceptos, que con gran entusiasmo capitanea el pintor argentino Bernareggi de la "Lliga dels Amics del Art"… El torrente debe cubrirse porque de no hacerlo así, el Ayuntamiento vendría obligado a una de las dos cosas siguientes: O a mantenerlo en un estado de limpieza, que indudablemente sería costosísimo, y esto no puede, ni debe hacerlo la corporación municipal; o a ejecutar el proyecto que el señor Bernareggi tiene bosquejado, y esto sí que no debe permitirse de ninguna manera, pues el torrente de hoy, rústico y de sabor primitivo, que es el único encanto que tiene, quedaría convertido en un torrente parisien o bonaersense ,luciendo todos los encantos de lo chic y de le dernier cri impuesto por el sastre de torrentes…

Bernareggi respondió con una carta publicada en La Almudaina a la que se adhirieron Bernardo Frontera, gerente de la "Central Eléctrica", Juan Marqués Arbona, director del periódico local "Soller", Melchor Daviu, director de "El Pueblo", Mateo Colom Puig, director de "El Grano de Mostaza" o Cristóbal Magraner, presidente de "La Juventud Conservadora" .

En esta carta se ve el espíritu del artista, defensor del patrimonio cultural: Que no discutiremos en serio el que un Ayuntamiento pueda rectificar ó no sus acuerdos, ni el que nuestra ciudad se arruine por vigilar y asear el Torrente. Con una escoba, un poco de vigilancia y unas multas impuestas sin contemplaciones se solucionará el conflicto, y Sóller se verá libre de los horrores milenarios que la amagan.

Que concedemos excepcional importancia al Torrente por ser una de las pocas cosas pintorescas que la ciudad conserva, y porque es hora ya de defender esos "pormenores" insignificantes que constituyen en conjunto, la belleza de una población.

En el año 1919, Francisco Bernareggi se trasladó a Santanyí, cambiando la Sierra de Tramuntana por otro lugar paradigmático de la geografía mallorquina como es el Pontàs. Con intermitencias y hasta su muerte, vivió en este pueblo, lugar en que consiguió madurar definitivamente la técnica, pasando de las influencias iniciales de tipo impresionistas, a las que Diego Pro denomina impresionismo constructivo.

Durante el mes de abril de 1920 presentó en el salón árabe de "La Veda" la primera exposición individual, con críticas positivas hacia una obra que para muchos resultaba desconocida. Pedro Ferrer Gibert supo captar la búsqueda continuada de una técnica personal, señalando especialmente la reflexión y expresión : Casi desde sus comienzos he venido siguiendo paso a paso la evolución de este pintor tan descontentadizo, que buscaba siempre mayor grado de perfección y aquilatamiento (…) Y en estos titubeos, en ese anhelo de una manera propia y acertada, veía destacarse de cada vez con mayor relieve un arte reflexivo y consciente, que delataba una sólida cultura y una exquisita sensibilidad.

Esta exposición permitió conocer las premisas que había ido introduciendo a través de sus escritos y que se pueden resumir en la renovación del tema del paisaje, el cual no se limita a una copia realista a una visión marcada por el emotividad y se concreta en la utilización de una pincelada empastada y brillante: nos referimos al RELIEVE tan discutido por los apegados a los intangibles cánones del arte ancestral de las dos dimensiones. El relieve viene aquí a ser como una confirmación plástica de lo que sentimos con la vista: la fuerte entidad de las vibraciones lumínicas.

Algunas de las telas presentadas, en la que fue definida como El mayor acontecimiento que en el Arte de la Pintura se ha registrado en Mallorca (…) son "Gorcs del Torrent", "Cales de sa Calobra", "Alegría Payesa", "Placidez" presentada igualmente bajo el título de "Paz" y "Sol de Abril". El resultado fue una profusa literatura que resulta especialmente interesante si consideramos los autores de quienes provienen: Gabriel Alomar, José María Tous y Maroto o Hermen Anglada Camarasa. Este último, llegó a proponer a las instituciones locales la compra de su obra: …los juicios de Anglada no fueron ambiguos; manifestó terminantemente que era aquello lo más admirable que vio en paisaje. Y añadió más, dijo que era preciso que esta obra quedara aquí en Mallorca y que a ello debían contribuir no sólo las corporaciones, sino también todas las fuerzas e invitó a la Prensa a emprender una campaña tan entusiasta como decidida. Cumplo gustoso el ofrecimiento que allí hice al maestro insigne de aportar mi modesto esfuerzo al que sin duda no ha de faltar la valiosísima cooperación de mis compañeros.

Hermen Anglada Camarasa, al frente de la vida cultural de Mallorca, le obsequió junto a su círculo de amigos formado por Tito Cittadini, Gregorio López Naguil, Ricardo Güiraldes y su esposa, Adelina Carril de Güiraldes, Gabriel Villalonga, Antoni Gelabert, Valdez, Brusoto y Castillo, un homenaje en el "Restaurant d’Orient" en el que pronunció un discurso que fue recogido por Ricardo Güiraldes: Dice un cuento de las Mil Noches y Una Noche que un reo, en vísperas de ser condenado a muerte, pidió al sultán, como última gracia, le dejara salir el tiempo necesario para escribir un libro y le prometiera leerlo luego.

Concluida la obra, el sultán encontró tanto interés en su lectura, que se dejó absorber por ella, pasando largas horas sin levantar cabeza, interrumpiéndose sólo para mojar el índice en los labios, a fin de volver las hojas de prisa y no perder el hilo de la mágica narración.

Como las hojas estaban envenenadas, murió el sultán sin haber firmado la sentencia mortal.

-Amigo Bernareggi: Como el hombre aquel, ha escrito Usted un libro que nos guarda atentamente curvados sobre sus letras, pero lo que era veneno en aquel caso es en éste un poderoso elixir de encantamiento que lleva en sí una potente facultad de enseñanza.

Nos ha dicho Usted verdades grandes que destruyen la impostura de nuestros falsos sabios. Ha abierto Usted una nueva vía llena de luz, destruyendo sombras que vivían al amparo de la oscuridad. Ha dado Usted un paso que constituye un mojón en el camino de la pintura y la moral clara que surge de su obra debería ir (siguiendo mi cita del libro árabe) grabada con una aguja en la pupila de los hombres para que nunca olvidaran su lección.

En el año 1922 presentó cuatro esbozos para la decoración de la sala vestíbulo del salón de fiestas del "Círculo mallorquín", conocido como "Salón Verde", lugar en el que tres años antes el mejicano Roberto Montenegro ya había renovado completamente una de sus salas. Este trabajo preparatorio que había sido un encargo de la junta directiva de la mencionada institución, fue expuesto en uno de los salones del "Círculo mallorquín". En el proyecto, el propio artista estableció los criterios de decoración: Repitamos aquí – dice el pintor- una vulgaridad que los profanos del arte olvidan para su proyecto: cada edificio y en él cada habitación reclaman un estilo adecuado al objeto a que se les destina. Adecuado, mas no único para todas las estancias de uso igual: no único porque en ese estilo deben entrar también necesariamente los elementos decorativos, creación personal de cada artista, y trasunto del arte y del ambiente social de cada tiempo y país.

Partiendo del análisis del proyecto, así como algunas descripciones de José María Tous y Maroto, vemos una idea muy detallada en la que armonizan todos los componentes, desde las tonalidades de las telas hasta la disposición del mobiliario. Es en este punto donde muestra su inclinación hacia las formas tradicionales utilizando telas de llengos, muebles y alfombras populares, así como pinturas con la glosa del "borino ros", una verbena pagesa y presidiendo una obra ya consagrada, "Alegria Payesa": (…) son tres las pinturas: un medallón en el que se propone el artista glosar la leyenda del "borino ros" muy popular en Mallorca. El lugar que le señala es el fronterizo a los pórticos y por lo mismo es el que recibe directamente la luz de fuera. Teniendo esto en cuenta Bernareggi busca en él los efectos de luminosidad, y los ha de conseguir a juzgar por el boceto. En cambio el cuadro debe ocupar el lugar donde se ve hoy el espejo, sobre la chimenea ha de reproducir una de nuestras verbenas campesinas, y sus tonalidades armonizan bien con los tonos severos que los colores y el mobiliario en conjunto, han de ofrecer en el aquel más parco en luz. En el gran "panneau" central "Alegría Payesa" se nos revela Bernareggi como siempre admirador de nuestras fiestas, de la pompa triunfal y perenne de nuestros pinos, de las transparencias de nuestro mar luminoso y los traslada al lienzo con cariño de enamorado, complaciéndose en la plasmación de todos los detalles, de todos los valores.

Juan Alomar destaca el aspecto reflexivo del artista y que se transmite en la disposición del mobiliario consiguiendo con ello una unidad en la creación artística: Bernareggi se ha inspirado para su obra en el estilo mallorquín. Ha cogido de él lo que ha creído conveniente para su obra y lo ha hermanado con el estilo Imperio, bien con el Regencia. De esta forma ha creado un estilo personal de gran belleza. Sobre todo en lo que se refiere al mobiliario donde el pintor ha realizado un prodigio, costándole no poco trabajo, ya que los esfuerzos que ha tenido que realizar para armonizar y lograr la unidad estética de los distintos estilos adoptados han sido grandes.

Paralelamente inició una carrera internacional que permitió que su nombre cada vez fuera más conocido fuera de la isla. El año 1922 participó en la sección argentina de la "XIII Exposición Internacional de Arte de Venecia" junto a los ya consagrados Fernando Fader, Cupertino del Campo, Antonio Alice y Pío Collivadino, así como Tito Cittadini y Rodolfo Franco, ambos paisajistas del entorno de Anglada Camarasa.

El mes de octubre de 1923 participó junto a Rodolfo Franco, Cesáreo Bernaldo de Quirós y Tito Cittadini en la "Exposición Nacional de Buenos Aires" donde la decisión final del jurado provocó la creación del "Primer Salón de los Independientes"

Con la obra "Sol de Abril" obtuvo el primer premio, destacando la dimensión panorámica y su técnica caracterizada por la factura matérica, elementos que se hallan en otras de sus telas presentadas, como el tríptico "La Isla Dorada". Este premio permitió conocer el punto de vista de la crítica argentina, ya que el periódico mallorquín El Día publicó una reseña de La Nación. En ella se ve como Argentina intenta emular Europa a través de la creación de certámenes como los Salones franceses, una institución que el articulista no llega a compartir: El Salón debe conferir autoridad y determinar jerarquías, según acaece en los grandes y pequeños centros donde existe cultura estética. Los artistas no buscan otra cosa en los salones europeos. El pintor se mostrará mejor en una exposición individual, dirá más en un conjunto que le permite evidenciar los aspectos variados de su personalidad y de su obra.

Igualmente, opina, que aunque Francisco Bernareggi haya nacido en Argentina, su reconocimiento deriva de su trayectoria europea, uno de los puntos de conflicto dentro del debate del arte argentino: No obstante ser argentino, Bernareggi es casi un nombre nuevo en nuestro ambiente. El público le ignoraba hasta ayer. En España se le conoce más y mejor. Expone en los Salones europeos y no pasa en ellos inadvertido. Es un expatriado voluntario.

La opinión más contundente la encontramos en la revista Nosotros, donde Julio Rinaldini presentó una referencia a la situación artística que atravesaba Argentina, marcada por lo que se ha denominado "salón y contra-salón"": El Salón Nacional de Bellas Artes ha estado esta año exiguo de obras. El jurado atribuye las responsabilidades de esta exigüidad a los artistas; los artistas por su parte la atribuyen a la severidad del jurado: ellos hicieron sus envíos y el jurado los rechazó. El jurado cree que ha hecho bien; los artistas creen que ha hecho mal. Hasta aquí nada nuevo, como se ve. En cambio, es toda novedad para nosotros que los resultados –los más animosos de entre los recusados y los menos de ellos- hayan, en señal de protesta, expuesto su labor en los salones de la casa Witcomb.

Al pasar a la sesión de pintura, de sus palabras se deduce una cierta mediocridad en las obras presentadas, para pasar finalmente a la producción de Bernareggi, centrándose en su procedimiento y en el desconcierto que éste le ha causado y que define como detestable , sobretodo por la intensa materialidad de las telas. Reconoce su trabajo, aunque opina que se limita a plasmar el aspecto exterior de la naturaleza: Creo que la obra de arte es algo más que una serie de dificultades vencidas. Creo que tampoco es una exposición de verdades, ni una manera de preparación anatómica donde está expuesto a lo vivo el organismo universal…Créame el señor Bernareggi y sobre todo no confíe demasiado en la naturaleza, no se detenga más de lo necesario en copiar la rosa, el naranjo y la palma. La naturaleza no tiene el sentido de la ficción. Todo es demasiado preciso en ella para que pueda ilusionarnos.

Esta crítica no llegó a Mallorca, como tampoco la polémica en torno al jurado que lo proclamó ganador, a la vez que se inauguró el ya anunciado "Primer salón de los Independientes" por considerar que con el premio otorgado, el "Salón Anual" había entrado en decadencia: Luego cuando vimos el resultado de la ya mentada "mano de hierro" del Jurado una gran decepción ocupó en nuestro espíritu el lugar del optimismo, que cayó como una raquítica fruta.

La opinión mallorquina, mucho más amable, o seguramente menos incisiva, se limitó a publicar la noticia valorando su reconocimiento como artista internacional: El juicio favorabilísimo que aquí mereció, ratificado luego en el continente, acaba de tener una nueva y valiosísima sanción allende el Océano: en la Exposición de Bellas Artes que acaba de celebrarse en Buenos Aires ha sido concedido el primer premio de Pintura, consistente en dos mil pesos…

Los años siguientes continuó trabajando entre Santanyí y Palma, destacando que después de la crítica negativa sobre su obra expuesta en el "Salón de Otoño" celebrado en el Palacio de Exposiciones del Retiro, el 29 de mayo en Madrid, fue mucho más cauto a la hora de participar en acontecimientos nacionales o internacionales.

Gracias a un artículo de Ernesto M. Dethorey, sabemos que en el año 1926, su obra "Sol de Abril" se expuso en la "Exposición Panamericana de Los Angeles" del año 1925, mientras que "Almendros en Flor" y "Casa Payesa" formaron parte de la "Exposición Circulante de Arte Argentino" organizada por la Universidad de La Plata, a celebrase en Madrid, París y Buenos Aires . En el mismo artículo, Dethorey informa que Alexander Bower le había invitado a la "Exhibición Internacional de Filadelfia", a la cual no participó ya que las telas que debía enviar estaban inacabadas. De todas formas, parece ser que finalmente sí participó con "Cales de Mallorca" y así lo recogió la prensa argentina a través de un apunte del pintor y crítico norteamericano Abel Warshawsky en el "Cleveland Topic": Su labor es completamente personal en visión y técnica. El asunto es para él como una mujer hermosa cuyo cariño ha de conquistarse con suma habilidad. Los más de sus cuadros están pintados a la luz brillante del sol, y centellean misteriosamente. Se siente su ardor y vibración…

De todos modos, a raíz de su participación en el "Salón Nacional de Buenos Aires" del año 1923, los lazos con Argentina se fueron estrechando, de forma que la prensa de aquel país comenzó a publicar noticias sobre su trayectoria internacional, así como la compra de "Casa Payesa" en el año 1926 por la Comisión Nacional de Bellas Artes y destinada al "Museo de Bellas Artes" de Buenos Aires. Vínculos, tan estrechos que ante el estallido de la Guerra Civil marchó hacia Argentina.

El mes de mayo de 1928, en Palma, participó en la muestra colectiva de "La Veda", junto a Tito Cittadini, Gabriel Villalonga Olivar, Felipe Bellini, Bartolomé Seguí, Herman Bruck y Mariano Montesinos. En esta ocasión presentó obras ya consagradas como Paz" y "Ca eivissenc" del año 1903, "Barcas", "Día de Invierno" y "Bonanza", definida esta última por Ernesto M. Dethorey como el "clou" de la exposición.

El mismo año, entre los meses de julio y septiembre se celebró en las ciudades argentinas de Buenos Aires, La Plata y Rosario la "Exposición de Pintura de Mallorca", conocida popularmente como "Misión de Arte", donde presentó "Torrent de Pareis", "Bonanza", "Barcas" y "Paz" a la vez que la prensa argentina lo definió como un desterrado voluntario.

Según J.M. Pardo los años venideros fueron de aislamiento interior, participando escasamente en acontecimientos públicos, destacando dos series de pinturas, una de Santanyí y Cala Figuera y la otra de Palma, concretamente desde su casa de Génova.

En estos años las noticias sobre el artista son escasas, destacando de manera premonitoria un artículo del crítico argentino José León Pagano de principios de 1936: ¿Nos devolverá algún día la Isla de oro a este enamorado de la luz, atraído por el aflorar de la selva entrerriana?.

El estallido de la Guerra Civil precipitó su viaje a Argentina y después de un extenso recorrido con escalas en Marsella, Niza, Génova, Nápoles y Argelia llegó finalmente a Buenos Aires. En la capital argentina pensaba poner en marcha algunos de los proyectos que había ido madurando en Mallorca gracias a los intercambios teóricos con Pedro Blanes Viale, Gregorio López Naguil, Roberto Ramaugé, Tito Cittadini o Adán Diehl. En definitiva, estos rioplatenses tenían una visión del arte latinoamericano visto desde fuera, de forma que no eran del todo conscientes de la búsqueda de un arte propio al margen de influencias europeas, como al igual desconocían la crisis económica sufrida en Argentina después del crack del 29.

Gracias a la ayuda de Cesáreo Bernaldo de Quirós, durante el año 1937 trabajó como escenógrafo en el Teatro Cervantes. El mismo año actuó como vocal en el "XXIII Salón Anual de la Sociedad de Acuarelistas, pastelistas y grabadores" , con un jurado presidido por Alfredo González Garaño y Bernaldo de Quirós y José León Pagano como vocales, todos ellos de su núcleo personal.

La influencia de Quirós durante el año 1937 fue significativa ya que fue nombrado presidente de la "Academia Nacional de Bellas Artes", cargo que desarrolló durante un año. Igualmente expuso "Casa Payesa" en el "Museo Nacional de Bellas Artes Juan. B. Castagnino" de Rosario y "Quietud" en el "Museo Rosa Galisteo de Rodríguez" de Santa Fe, obra que había sido galardonada con el primer premio en el "Salón Nacional de Santa Fe".

De todas formas, aquello que más le conmocionó fue la beca obtenida en 1938 para pintar los lagos del sur argentinos, ya que de esta manera podría cumplir dos objetivos: pintar los lagos según la técnica experimentada en Mallorca y la creación de la Casa del Paisajista.

Las dificultades de supervivencia en un lugar como Patagonia, hicieron que su ánimo fuera desistiendo. Por este motivo cuando en 1942 le propusieron un contrato como profesor de pintura en la "Academia de Bellas Artes de la Universidad nacional de Cuyo" aceptó de buen gusto. Ocupó dicha cátedra hasta finales de 1946 en que fue cesado, como consecuencia de la política populista del General Juan Domingo Perón.

Las noticias de Bernareggi en la prensa mallorquina son casi inexistentes durante los años de la Guerra Civil y la posguerra. En el año 1946 una breve reseña de una exposición en "Galerías Costa", pero sin mencionar el trabajo que estaba desarrollando en Argentina: Las obras que integran el conjunto responden a tres épocas de muy distinta concepción y técnica y diferente interés también…

Al año siguiente, La Almudaina inició una sección dedicada a los pintores de Mallorca, y uno de sus artículos se dedicó a Bernareggi haciendo un repaso a la producción mallorquina y argentina, pero ignorando las dificultades que estaba atravesando : Sus telas, en viaje ultramarino han sido portavoz del nombre de Mallorca, de su belleza magnífica, de su luminosidad. Con un cuadro de Santanyí conquista recientemente el primer premio en el Salón Nacional de Santa Fe, y este honor se una a la serie copiosa y de medallas y distinciones logradas ya en el transcurso de su vida. Su idea de crear el Hogar del Paisajista parece ser está en vías de realización. El Senado de la Argentina, su tierra nativa, la ha sancionado favorablemente y es ya realidad de adquisición de unos terrenos en Cerro Campanario, un bello lugar, según nos dicen sus amigos

El mismo 1947, en Argentina, obtuvo el "Gran Premio adquisición Presidente de la Nación" por la tela realizada en Mendoza "Tarde en la Quinta" en el marco del "XXXVII Salón Nacional de Artes Plásticas" con los votos de Cesáreo Bernaldo de Quirós, Adolfo Bellocq, José León Pagano y Ernesto Scotti, noticias que fue recogida en la prensa argentina pero no en Mallorca.

Diversas noticias a lo largo del año 1948 anunciaban el retorno del artista a Mallorca, de forma que la se prensa dedicó a hacer un repaso exhaustivo sobre su producción, destacando especialmente su tarea como docente: Allí ha continuado pintando y dando lecciones de su arte en la Universidad de Cuyo, mezclando la didáctica con el humorismo. He aquí un ejemplo:

Querer
dibujar como Picasso
sin ser Picasso
¡Siempre ser un fracaso!

O este otro:

Arcaísmo
Clasicismo
O
Surrealismo
Si no hay nada de si mismo
Es el mismo cataclismo

Miquel Àngel Colomar fue el primer periodista que anunció su llegada y el día 2 de julio le dedicó una amplia salutación además de difundir la obra teórica de Diego Pro. Pero el aspecto más interesante de este artículo es que su autor adopta un actitud crítica hacia la obra de Bernareggi, a quien reconoce el valor de su producción, aunque la considera excesivamente "esteticista" : …cuyo externo preciosismo –maravillosamente logrado y de calidades difícilmente superables-está conseguido a costa de la profundidad y queda en epidérmico halago sensual y en puro esteticismo…Se trata de una posición crítica, de un "criterio", tan falible como cualquier otro. La joyante pintura de Bernareggi ("le joyeuse Bernareggi", como le llamaban en París) está en pugna con nuestros gustos y preferencias. Pero esto, por si solo, nada significa; en ningún caso puede el gusto personal del crítico ser la determinante única, ni siquiera principal, de sus juicios estéticos, creer que nuestras personales inclinaciones tienden indefectiblemente hacia lo bueno y bello, es signo de odiosa soberbia o de risible majadería.

El resto de noticias, fue más una crónica social sobre su llegada a la isla el 6 de julio de 1949: Subimos con el grupo al hotel Alhambra donde se hospeda Francisco Bernareggi y su distinguida esposa doña Catalina Vidal: Mallorca le dio al gran artista luz para su paleta y exaltada llama para su corazón

Los últimos años transcurrieron en Santanyí, localidad donde retomó las temáticas que había tratado antes de su traslado a Argentina, como es el caso concreto del Pontàs. Tal vez con la intención de diferenciar este tema, ya recurrente, incluyó la isla de Cabrera. El resultado fue una tela presentada bajo el título de Pontas. Cala Llombards y Cabrera, conocida como Pontas 1950 y que se expuso en la "Sala Bona de Can Parra", en Santanyí: Ante el Pontas de Bernareggi, después de la sorprendente impresión primera, se ve la fidelidad en la reproducción de la estructura geológica del gracioso arco y de la costa; se nota la precisión matemática en la representación topográfica de los grandes espacios que abarca la pintura; se compara la exactitud con que cantan sobre la tela, los miles de matices verdes y azules, grises y perla, rojos, tierras, y rosas, desde los tonos más graves hasta los más sutiles, tal como se los ve el ojo más sensible de la impresión cromática en la costa de Santanyí bañada de una luz bien característica.

Hasta su muerte, el 8 de abril de 1959, la prensa recogió esporádicamente alguna noticia sobre él, destacando algunos escritos de sus amigos, como el de Blai Bonet: Preguntamos una vez a Hermen Anglada, qué o quien le había atraído a Mallorca. Nos contesta sin titubeos: Paco Bernareggi. Y añadió: teníamos una tertulia en París: Paco Bernareggi, Roberto Montenegro, Adán Diehl, López Naguil…Esto era a comienzos del siglo que corre. Por aquel entonces, Bernareggi había "descubierto" ya a Mallorca. Nos hablaba de la isla con tanto fervor, con tanto sentido entusiasmo, con tanta ponderación de su ambiente, luz y color que uno a uno, todo acabamos por venir a Mallorca.

Precisamente, de este grupo parisino es Cesáreo Bernaldo de Quirós, nacido al igual que el anterior en la provincia argentina de Entre Ríos el 29 de mayo de 1881. El año1899 fue galardonado con el premio Roma y al año siguiente fue becado por el gobierno argentino, iniciando un amplio viaje de estudios con estadas en Roma, Nápoles, Florencia y Cerdeña.

A partir del centro neurálgico de Italia, viajó hacia Francia y España antes de su regreso a Argentina en 1906. Según Gutiérrez Zaldivar el artista viajó por primera vez a Mallorca en enero de 1903 y en 1905 pasó unos meses en la Fortaleza de Albercuix., propiedad de su amigo Roberto Ramaugé.

Una vez en Buenos Aires, integró el grupo "Nexus" junto a Pío Collivadino, Arturo Dresco, Fernando Fader, Rogelio Yrurtia, Justo Lynch, Carlos Riapamonte y Alberto Rossi, con la finalidad de definir el futuro arte "nacional argentino" y que a menudo encontraron en el paisaje del interior del país, así como en los tipos humanos característicos.

Después de participar en la "Exposición Internacional de Arte del Centenario" en 1910, volvió a Europa, concretamente se instaló en París, coincidiendo en esta ocasión con el uruguayo Pedro Blanes Viale y el mallorquín Antoni Gelabert a quien le dedicó una de sus obras más conocidas "Patio mallorquín de Can Oleo".

Entre 1910 y 1915 visitó asiduamente Mallorca, y a estas fechas corresponden las noticias que la prensa mallorquina recogió parcialmente, y que no corresponden a su andadura en Mallorca, sino a la etapa de París: El notable argentino don Cesáreo Bernaldo de Quirós reunió recientemente a sus numerosas relaciones en su domicilio de la rue Saint Senoch, para ofrecerles la exposición de algunas de las obras pictóricas que tan justa admiración despiertan entre los aficionados al arte, o a la Argentina: Quirós, el pintor argentino, nuestro amigo y nuestro huésped en muy largas temporadas, ha alcanzado un gran triunfo en una exposición de pinturas en Buenos Aires. Por su obra y por su nombre bien merece Quirós un artículo. Y también por gratitud de esta isla en cuyos paisajes se ha inspirado tantas veces

Una vez en Buenos Aires, fue entrevistado por Andrés Corzuelo desde su estudio en el barrio porteño de Flores. En términos coloquiales apunta su gratitud hacia Mallorca: Todo mi deseo lo cifro en volver pronto, muy pronto, a Mallorca, y edificar una casita en el Terreno, para gozar de la luz y el color de aquella bahía incomparable

Como puede extraerse de estas lecturas, las referencias a Quirós y su obra son sumamente superficiales y tan sólo consecuencia del auge que a partir del verano de 1914 habían comenzado a tener los pintores latinoamericanos en Mallorca.

En Argentina, Cesáreo Bernaldo de Quirós tuvo un importante papel en la vida cultural, tanto como docente en la "Escuela Nacional de Artes Decorativas", como presidente de la "Academia Nacional de Bellas Artes", y por encima de todo formando parte activa en los debates sobre el arte argentino. Pero esta relevancia no estuvo presente en sus relaciones con Mallorca, aun cuando desde los cargos ocupados, mantuvo contactos con los discípulos y coetáneos de Anglada Camarasa. Pero, esta producción y actividad como gestor no fue seguida por la prensa local mallorquina.

Diferente fue la presencia de Atilio Boveri en Mallorca. Nació en Rauch, provincia de Buenos Aires el 6 de marzo de 1885. El año1911 fue becado por el gobierno de su país con la finalidad de ampliar sus estudios en Europa. Eligió la "Real Academia de Bellas Artes de Florencia", donde coincidió con Cesáreo Bernaldo de Quirós con quien intercambió opiniones sobre diversas cuestiones artísticas, tanto temáticas como técnicas. Seguramente fue éste quien influyó en su viaje a Mallorca, tal como apunta el periodista Pedro Ferrer Gibert: Florencia, Venecia y más tarde Roma, fueron los sitios escogidos por Boveri para impresionarse y educarse. En Roma estudió en la clase libre de desnudo de la Real Academia y en las horas de asueto, recorría galerías y museos, estudiando a los grandes maestros; en una de estas correrías fue donde conoció a su compatriota Quirós, quien le habló tan encomiásticamente de Mallorca, que Boveri forjó inminente propósito de venir a la isla tan luego como se lo permitieran sus estudios

Llegó a Palma con el vapor "Jaime I" el mes de julio de 1912 desde donde se desplazó a Pollença y vivió inicialmente en la"Fonda del Loro". Después de conocer el pueblo se estableció en el Port de Pollença, concretamente en la pensión de "Ca’n Ribeta" donde comenzó el período más bello y amable de mi viaje a Europa.

Al igual que otros artistas extranjeros, encontró entre los pescadores y payeses, una pureza y calidad de vida de las que carecían, el resto de sociedades occidentales, destacando como cualidades innatas la bondad y afabilidad: Cacerías y partidas de pesca, comidas, "porcellas", excursiones, fiestas que se ocasionan con el menor pretexto; los buñuelos hoy, las tortas mañana, luego los turrones, después las "cocas", más tarde las "Matanzas", la cosecha de los higos, la de los almendros, la del trigo, las ferias, en fin, mil fiestas y para cada fiesta sus ritos y para cada rito sus golosinas y sus danzas.

…Triste destino el de los pueblos que pudiendo ser felices como ecos de Mallorca, de un vivir tan lleno de paz y de ventura, que no pueden substraerse a las "maravillas" del progreso y de la civilización, que más tarde o más temprano lleva a ellos el veneno de las ambiciones, del ansia de riquezas, de la envidia y de la ruindad de sentimientos, que hacen que los hombres enemigos entre sí, y el mundo un lugar de castigo.

Se integró rápida e íntimamente en la vida del pueblo, aunque no de la misma manera en la vida intelectual de la isla. No debe sorprender la creación en noviembre de 1912 de una Sociedad de Socorros Mutuos conocida como "Las Abejas de la Playa" destinada a beneficiar con el corporativismo a los pescadores del Puerto o las representaciones de títeres para niños en su mismo domicilio, el molino de Ca’n Jura en la huerta pollensina.

Si bien es cierto que no participó en exposiciones, galerías o en los salones de Palma, por el contrario, quiso obsequiar a la iglesia parroquial de Pollença con catorce cuadros sobre el tema de la Pasión. Finalmente, sólo pintó ocho, mientras que el resto corresponden a sus coetáneos Mossgraber y Tudela: Estas telas, formando un ligero círculo en su parte inferior, por lo que van igualadas a la cornisa de las naves laterales, miden 4 por 5 metros.

El motivo de no poder concluir el proyecto, fue debido a que en abril de 1914 partió hacia Munich con la finalidad de continuar sus estudios, después de una emotiva despedida que Mossgraber organizó en la "Fonda del Loro", además de ser proclamado hijo adoptivo y benemérito de Pollença,: Durante su permanencia con nosotros de tal manera ha sabido conquistarse las simpatías de esta villa, que su marcha ha dejado un vacío que tardará y será difícil de llenar. No se le ha oído dar ninguna negativa y sólo se ha desvelado para complacer a todos, cualquiera haya sido la petición, y tantos han sido los obsequios que desinteresadamente ha hecho a favor de la villa, que el Magnífico Ayuntamiento, en Marzo último acordó nombrarle "Hijo adoptivo y benemérito de Pollensa"

En el año1915 regresó a Argentina con un importante bagaje cultural que supo hacer suyo conjugando estilos y técnicas. En esta línea no podemos pasar por alto su labor como ceramista, utilizando, entre otras, la técnica de La Roqueta y que según Catalina Cantarellas puede observarse en un total de ocho piezas, que en la actualidad se hallan en el Museu de Pollença.

En su país, ocupó el cargo de director de "Paseos y Jardines" en la ciudad de la Plata e impartió clases en la Universidad Nacional de La Plata, donde supo consolidar un importante grupo de discípulos

A pesar de no haber regresado a Mallorca los lazos se mantuvieron con gran firmeza. En 1921 presentó en las Salas de la Comisión Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, una serie de paisajes realizados en Europa, donde los de Mallorca ocupan un papel significativo como son "Castell del Rei", "Torrent de Pareis" o "La Higuera": Debemos reconocer que Boveri obtiene con sus principios los resultados más felices, muchos de sus cuadros son preciosas armonías de colorido. La variedad, la frescura son notables. Y como todo ello va acompañado de un sobrio dibujo y conoce el modo de producir la renovación que dan las masas naturales, impresiona fuertemente al espectador. Por índole, Boveri es un pintor de gran imaginación y fantasía. Sus obras más importantes, desde este punto de vista, son las que reproducen sitios de Mallorca; cuyas escenas, no por ser meras reproducciones de puntos naturales dejan de hablar fuertemente y de despertar la más sugestiva impresión.

Esta exposición fue muy comentada por la prensa argentina de la época, y debemos remarcarla especialmente, ya que su obra se movió en otros campos diferentes a la pintura, y que a su vez le permitieron elaborar una extensa y profunda teorización que se difundió tanto a través de sus artículos como desde su cátedra universitaria.

En 1927 encontramos una nueva referencia a Mallorca, en esta ocasión, se trata de una serie de xilografías que llevan por título "El Castillo del Rey y otros motivos de Pollensa", bajo el patrocinio de la Comisión Provincial de Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires. Se trata de diecinueve grabados al linóleum, cuyas planchas se habían realizado a partir de dibujos correspondientes a su estancia en Mallorca.

Al año siguiente, participó con "El Castell del rei" y un "Paisaje" en la "Exposición de Pintura de Mallorca". Inicialmente los organizadores no habían previsto su participación pero cuando Juan Alomar llegó a Buenos Aires y en vista de las conexiones emotivas que este artista mantenía con Mallorca le pidió dos obras que fueron expuestas junto a las de Anglada Camarasa.

No deja de sorprender que la crítica argentina haya tenido siempre presente la influencia de Mallorca en su obra, considerando que su estancia en la isla había marcado su producción posterior: Atilio Boveri es un artista de aptitudes varias y múltiples facetas. El pintor de caballete nos dijo de su fervor en los paisajes de Mallorca. La Isla de oro, grata a los poetas, le inspiró de ardiente policromía. Se dijeran estructurados con luz solar, tan fuerte es el hechizo de la irradiación reverberante. Tras ello, y vuelto a la patria, le cautivaron las ideaciones decorativas.

La prensa mallorquina, por su parte, no consideró el éxito de Boveri en Argentina, de forma que no recogieron los párrafos que a menudo exaltaron la isla de Mallorca, actitud a destacar, ya que sí lo habían hecho respecto a otros artistas latinoamericanos contemporáneos. Tal vez, el hecho de moverse de espaldas a la órbita de Anglada Camarasa haya hecho que su trayectoria quedase más diluida.